Un rito a los autos con sacrificios humanos
El escritor y economista argentino Antonio Brailovsky resalta: "Nunca vi un balance económico del rally. El gran negocio es de los organizadores, pero el Estado debe hacer una enorme inversión en transporte, puestos sanitarios y seguridad, entre otras.

Lunes 02 de Enero de 2012

El escritor y economista argentino Antonio Brailovsky resalta: "Nunca vi un balance económico del rally. El gran negocio es de los organizadores, pero el Estado debe hacer una enorme inversión en transporte, puestos sanitarios y seguridad, entre otras. Si bien aumentan las reservas en hoteles, del país sólo se difunden imágenes de autos corriendo y polvaredas".

El autor de "Memoria Verde" (1990), una historia ecológica del país, y "Buenos Aires, Ciudad inundable" (2011), también indica que "no hay investigaciones sobre el impacto que produce la carrera, hay leyes que prohíben actividades que producen efectos negativos en cientos de hectáreas atacadas".

Un negocio trágico. También recordó Brailovsky, de 65 años, que "en 2009 el ministro de Turismo pampeano sugirió que si alguien falleciera al cruzar esa provincia, se hablaría más de la zona. Lo que desgraciadamente ocurrió y hubo prensa".

"Sabemos que un atractivo del rally es el riesgo, genera adrenalina y todos saben que alguien puede morir", advirtió.

"Creo que, más allá de la cultura del consumo, hay una sacralización del auto. Recuerdo siempre un relato de Ray Bradbury ("El hombre ilustrado") en el que unos marcianos espían a la Tierra para invadirla, en un informe a su planeta.

Así, el texto da cuenta que los terrícolas «rinden culto a los automóviles. No sé. Es algo que tiene relación con la muerte», al intentar explicar los sacrificios de vida humana por causa de esos vehículos", sostiene Brailovsky.