Un policía detenido bajo sospecha de proveer armas para la emboscada
Un policía en actividad fue detenido ayer a la tarde acusado de estar implicado en la trama del atentado criminal al micro en el que viajaban los hinchas de Newell’s la semana pasada. Se trata de un suboficial de la Dirección General de Seguridad Rural que es familiar directo del principal sospechoso de la ejecución del ataque, que se encuentra prófugo. Los elementos acumulados por los investigadores lo señalan como presunto proveedor de algunas armas utilizadas en el ataque...

Miércoles 10 de Febrero de 2010

Un policía en actividad fue detenido ayer a la tarde acusado de estar implicado en la trama del atentado criminal al micro en el que viajaban los hinchas de Newell’s la semana pasada. Se trata de un suboficial de la Dirección General de Seguridad Rural que es familiar directo del principal sospechoso de la ejecución del ataque, que se encuentra prófugo.
  Los elementos acumulados por los investigadores lo señalan como presunto proveedor de algunas armas utilizadas en el ataque a tiros del ómnibus donde viajaba Walter Cáceres, el chico de 14 años que murió el viernes con la cabeza perforada por tres balazos.
  El allanamiento que derivó en el arresto del policía acusado se realizó en su casa de Villa Gobernador Gálvez. Lo buscaban a raíz de la detección de unos mensajes de texto. El tráfico de esos mensajes tenía un elemento adjunto comprometedor para el Chino y el policía.
  Este suboficial, de 44 años, quedó bajo sospecha de ser quien suministró armas para la ejecución del atentado. Quedó preso por la noche en el penal policial de la alcaidía de la Jefatura, en Francia al 5200.

La voz. La pesquisa que impuso un cerco sobre los ejecutores materiales del ataque se abrió tras la declaración de una persona, ahora bajo protección, que aseguró haber escuchado al Chino dar detalles de la confección del plan, del dinero en juego para concretarlo (10 mil pesos) y de los encargados de hacer el ofrecimiento.
  Luego la misma persona reveló que el Chino, señalado como traficante de drogas, efectuaba pagos periódicos en la comisaría 11ª de Lamadrid al 200 bis para desarrollar su actividad ilegal sin obstáculos. Y a instancias de la jueza Roxana Bernardelli terminaría señalando en Tribunales a la persona a la que le pagaba: el secretario privado del jefe de la seccional. Ahora ambos policías están relevados, pasados a disponibilidad y con la perspectiva del inicio de una investigación judicial.
  La testigo, que es la pareja del Chino y tiene 20 años, hizo esa declaración de modo casi azaroso: había ido a Tribunales a denunciar a su novio por violencia doméstica reiterada contra ella y su hijo de dos años. Su relato ante la jueza tuvo al promediar una alucinante bifurcación: contó que había ido al juzgado porque en la comisaría 11ª no le tomaban la denuncia de los castigos que recibía porque el jefe protegía al Chino (ver página 32). Los removidos son el comisario Julio Brunelli, el subjefe Hugo Pereyra y un cabo primero que es secretario privado del primer oficial. Pereyra fue desplazado por su cargo en la conducción pero no aparece con vinculación en el episodio, subrayaron conocedores del caso.

Contacto “jefe”. Fuentes cercanas a la causa señalaron ayer que en los contactos del teléfono del Chino, ahora con pedido de captura, figura el teléfono del removido titular de la comisaría 11ª agendado como “jefe”.
  La casa del Chino está en Guillermo Tell 550, en la zona sur y dentro de la jurisdicción de la comisaría 11ª. Fue allanada el domingo pasado y aunque el dueño de casa no estaba allí se encontraron elementos que según los investigadores lo comprometen a él y a otros.
  También desde allegados a la causa dejaron saber que el Chino es un revendedor de drogas suministrada por la banda de Los Monos, tenidos como los principales traficantes de estupefacientes de la zona sur rosarina, bajo el comando de Ariel Cantero. Al respecto, en el teléfono del Chino hay intercambios de mensajes con Guille Cantero, el hijo menor de Ariel. Quienes comandan el expediente creen que fue este muchacho el que bajó la instrucción de realizar el atentado aunque no se lo presume el autor intelectual: la concepción del hecho, cree la policía, partió de otro.

Antecesor y sucesor. Carlos Cáceres, padre del adolescente asesinado, reiteró ayer que el ataque fue una emboscada ordenada por Roberto Pimpi Camino contra Diego Panadero Ochoa: una venganza del anterior líder de la barrabrava de Newell’s contra el actual. La Unidad Regional II dice manejar sospechas de que fue así, pero no tiene evidencia.
  Ayer realizaron otros tres allanamientos entre la División Judiciales y la Agrupación Unidades Especiales en jurisdicción de la comisaría 32ª. Tienen conexión con personas demoradas el viernes en una estación de servicios de Presidente Perón y Provincias Unidas. Ayer se secuestró una escopeta.
  También ayer efectivos de la Unidad Fiscal de Investigaciones de San Nicolás hicieron pericias sobre un micro secuestrado en esa ciudad bonaerense y levantaron ojivas de proyectiles de su interior que se cotejarán con los cañones de las armas secuestradas el viernes pasado. La carrocería del micro está perforada por decenas de balazos.