Domingo 08 de Noviembre de 2009
La Justicia santafesina firmó un convenio con la Corte nacional para implementar en la provincia una oficina similar a la que recibe denuncias de violencia doméstica en la ciudad Buenos Aires. Si bien la experiencia recién comienza a analizarse, "va a empezar a caminar y pronto", según indicó la ministra de la Corte Suprema de Santa Fe María Angélica Gastaldi tras participar de una jornada de trabajo sobre el tema.
"La Corte nacional tiene interés en fomentar un sistema como el que exige el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Cedaw), que puso énfasis en el seguimiento estadístico, la ubicación de tipos de casos y la jurisprudencia. La Corte busca establecer algún tipo de estándar e invita a las provincias a unificar datos. Sería una experiencia única a nivel internacional", añadió Gastaldi.
Para la ministra, "lo más importante del proyecto es que busca empoderar a las mujeres, que es la única forma de evitar la victimización. Es un planteo democrático que tiene que ver con el acceso a la Justicia". Con respecto a los datos que marcan escasa preocupación por el problema del fuero penal, señaló que es "interesante seguir la jurisprudencia de los tribunales y empezar a ver los riesgos sexistas en las valoraciones de algunos funcionarios".
Invisible. Sin embargo, Gastaldi remarcó que “hay que mirar todas
las formas de violencia contra la mujer. Puede aparecer como victimaria y que eso sea la eclosión
de una violencia previa: el 70% de las detenidas por delitos graves los cometieron al explotar
situaciones de violencia extrema. Tomamos en cuenta la violencia física y el delito, pero la
violencia estructural que tiene que ver con la discriminación no está tan visible”.
En ese sentido, remarcó la necesidad de revisar ciertos estereotipos que
legitiman la violencia contra la mujer: “Lo más difícil de erradicar es la violencia que está
en las estructuras sociales. Parece que la violencia fuera obra de perversos, pero está en toda la
sociedad. Los chistes, la ridiculización, todo eso es desvalorización”.
Valoraciones. “He visto jueces que tenían a la vista a víctimas de los más atroces daños físicos y psíquicos y aún así pasaban inadvertidas —añadió Gastaldi—. También los jueces aplican el debido proceso y es cierto que en relaciones afectivas y de apego es difícil desentrañar la prueba, pero a veces aparecen los estereotipos. Como en casos en los que el hombre termina degollando a la mujer y dicen: «Bueno, le pegaba y se le fue la mano»”.
Cómo funciona. La Oficina de Violencia Doméstica de la Corte está integrada por un equipo
técnico de profesionales que hacen evaluaciones de riesgo. Hay psicólogos, abogados, asistentes
sociales y una maestra jardinera que atiende a los chicos mientras sus madres denuncian. Está
integrada por 85 personas y abre fuera del horario convencional de tribunales. La mayoría de las
denuncias fueron recibidas los lunes y martes. Los profesionales deciden si es necesario derivar el
caso a juzgados de familia o a juzgados penales. Los casos se remiten con un previo informe de
riesgo y control médico. También se derivan casos a instituciones sociales u otras áreas de
gobierno.
Las víctimas llegan por sus propios medios o derivadas de dependencias
estatales u organizaciones civiles. Sin embargo la gran mayoría acude a las comisarías. Es al
primer lugar al que suelen concurrir las víctimas de maltrato. A partir de instrucciones de la
Corte a la Policía Federal, las víctimas son trasladadas a la OVD en los patrulleros.
Aunque la problemática de violencia no es función de la Corte, la
ministra Elena Highton de Nolasco señaló que “la idea es dar oportunidades de acceso a la
Justicia. Esta oficina brinda un servicio a los jueces y al público. Antes había que esperar meses
para el informe. Ahora se hace todo en un momento. El acceso a la Justicia sí es una preocupación
de nuestro poder”.