Martes 12 de Octubre de 2010
Venado Tuerto.— Una verdadera odisea está atravesando desde fines de 2005 Adolfo Fox,
propietario de un laboratorio de análisis bioquímicos de esta localidad. Es que su edificio de dos
pisos quedó en medio de dos grandes torres que en su etapa de construcción produjo daños a su
estructura. Alrededor de 180 metros cuadros, sobre un total de 500, no pueden ser utilizados por
temor a un eventual derrumbe.
El profesional aduce que desde 2005 no pudo desarrollar su laboratorio
que incluía la construcción de dos pisos más. Además tuvo que “amontonar” todas las
máquinas en los 320 metros cuadrados que le quedaron utilizables y cambiar el ingreso original ya
que ahora se hace por el garaje.
Pese a la prohibición de la construcción de edificios de más de cuatro
pisos en el radio céntrico, estas dos torres de más de diez se levantaron gracias a un permiso
especial, habida cuenta que su aprobación se dio antes de la sanción de la respectiva norma.
El laboratorio en cuestión, uno de los más importantes del sur
santafesino, está ubicado en calle Moreno 678. A ambos flancos se erigen dos superestructuras de
cemento: una de la constructora venadense Ledesma Porta y la rosarina construcciones Casco.
En la Justicia. El reclamo de Fox actualmente se encuentra en una etapa judicial
denominada aseguramiento de pruebas, en la que los peritos certifican si la denuncia es cierta.
Desde ya, “uno de los peritos intervinientes nos dijo que si esto se mantiene en el tiempo y
no hay respuestas, vamos a tener que apuntalar la edificación porque corre serios riesgos”,
dijo Fox.
“Otra vecina lindera también tiene el mismo problema. Literalmente
le rajaron la vivienda. La situación es muy delicada ya que en el caso nuestro el piso cedió cinco
centímetros en un sector del laboratorio”.
De todas maneras, Fox llegó a un acuerdo económico con la constructora
Ledesma Porta, que se encargaría de reparar los daños ocasionados. Sin embargo, no sucede lo mismo
con la otra parte que “no tiene intenciones hasta el momento de solucionar el daño que
provocaron”, dijo el propietario del laboratorio bioquímico.
“Estamos a punto de iniciar la demanda contra Casco pero el tema
es que no sabemos cuántos años nos va a llevar. Tampoco sabemos cuánto va a durar la estructura y
por eso decidimos trasladar las máquinas que estaban en ese lugar. Lo que queremos es que nuestro
edificio de seis metros por treinta sea reparado ya que fue arrastrado por la torre. Exigimos que
se saquen conclusiones de las pericias que son favorables a nosotros y demuestran que produjeron
daño en el laboratorio”, remató el empresario.