Viernes 23 de Noviembre de 2012
Brasilia. — El juez Joaquim Barbosa, instructor del llamado "juicio del siglo" en Brasil, asumió ayer la presidencia del Supremo Tribunal Federal y se convirtió en el primer negro que llega a dirigir la máxima corte del país. La presidenta Dilma Rousseff asistió a la juramentación de Barbosa, quien en los últimos meses cobró gran popularidad al proponer duras condenas para políticos, empresarios y ejecutivos de bancos acusados de vínculos con el escándalo de corrupción que sacudió en 2005 el pasado gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, padrino político de la mandataria.
El juicio resultó en las condenas de 25 personas, entre ellas el ex "hombre fuerte" del gobierno Lula, José Dirceu, quien fue apuntado como el jefe del esquema de compra de apoyo político mediante el pago de sobornos a legisladores y recibió una pena de diez años y diez meses de cárcel. Gracias a su implacable actuación como instructor del llamado "juicio del siglo", el magistrado conquistó gran popularidad, reflejada en las redes sociales, donde es frecuentemente presentado como una especie de "superhéroe del combate a la corrupción".
Desigualdad social. En la investidura, Barbosa hizo referencia a las desigualdades sociales de Brasil y defendió cambios en el Poder Judicial, para poner fin al "gran déficit de Justicia" que tiene el país. "No todos los brasileños son tratados en forma igual cuando buscan su derecho a la Justicia... Buscamos una Justicia rápida, eficiente y justa", expresó el juez de 58 años, originario de una familia muy pobre de la ciudad de Paracatú, en el Estado de Minas Gerais.
Pese a su origen humilde, se recibió de abogado y luego realizó varios cursos de postgrado en el exterior, incluso un doctorado en la universidad francesa de Sorbonne. En 2003 fue nombrado para integrar el STF precisamente por Lula, y es hasta hoy el único negro en haber accedido a la máxima instancia judicial de Brasil.