Un imán para atraer a gente desde todos los rincones del país

Domingo 18 de Marzo de 2012

A pesar del populoso fenómeno del padre Ignacio, Rosario no es un destino de turismo religioso si se entiende como tal al que comprende circuitos de visitas por iglesias y centros de fe y un calendario de festividades patronales del lugar; una opción que mueve a millones de personas y divisas en el mundo. No obstante, hay webs de otras ciudades que promueven el tour a la ciudad por Ignacio. Y no son pocos los rosarinos que por "dolores del cuerpo o del alma" ya pasaron por la experiencia del cura sanador de barrio Rucci y buscan otras opciones, como la de la vidente Esther, en Coronel Febre (Entre Ríos).

"Gracias por comunicarse con Welt viajes y turismo. Para los viajes a Salta para ver a María Livia presione 1, para los viajes a Rosario para ver al padre Ignacio presione 2...". La grabación telefónica pertenece a una agencia autorizada que realiza viajes por 180 pesos, todos los sábados, a Rosario desde Capital Federal y el sur de Buenos Aires en coches semicama. "La mayoría de los viajeros son mujeres. Vamos los sábados a la mañana y regresamos los domingos a las 6. La gente, mientras espera, pasea un poco también y se turna para hacer cola. Se usan los baños que se alquilan en el barrio. Hemos llevado al padre Ignacio a gente de Chubut, Puerto Madryn, Trelew, Salta y San Luis, que vienen hasta Capital y de allí contratan nuestro servicio", comenta Axel Michelini, uno de los gerentes de la firma que también realiza viajes a la capital salteña para los interesados por las curaciones de María Livia Galliano de Obeid, una mujer que dice haber visto a la Virgen. El viaje es de seis días y cuatro noches, con media pensión e incluye excursión a Humahuaca y a una peña.

A Entre Ríos.Un servicio más modesto y menos distante es el que ofrece "Dani viajes" desde Rosario hasta Gobernador Febre (a mitad de camino entre Nogoyá y Victoria, Entre Ríos) para visitar a la vidente y sanadora Esther Gardela, la habitante más conocida del pueblo. El viaje en auto para cuatro personas cuesta 160 pesos per cápita y el precio incluye el turno. La peregrinación de gente en ese pequeño lugar de poco más de un centenar de habitantes y poco atractivo turístico, sin embargo, es constante, cuatro días a la semana, desde las 5 a las 21.