Un francés vivió 16 años en un cuarto que medía dos metros cuadrados
Un francés pasó 16 años viviendo en un cubículo de menos de dos metros cuadrados en el altillo de una casa parisiense, por el que pagaba 330 euros por mes. La casera del inquilino ahora enfrenta una pena que podría llevarla a la cárcel.

Domingo 20 de Enero de 2013

Un francés pasó 16 años viviendo en un cubículo de menos de dos metros cuadrados en el altillo de una casa parisiense, por el que pagaba 330 euros por mes. La casera del inquilino de 50 años ahora enfrenta una pena que podría llevarla a la cárcel.
  Aunque el parque inmobiliario de París nunca se ha caracterizado por su generosidad de espacio, el caso de este inquilino convierte los apretados departamentos de estudiantes y las diminutas buhardillas de la capital en auténticos palacios. “Vivir en un estudio, ¡eso sería un paraíso!”, confesó Dominique al diario Le Parisien.
  Este francés con escasos ingresos vivía en ese sucucho ilegal que le había cedido la propietaria en 1995. En el reducido hogar había apenas una canilla, un colchón y un hornito para cocinar. Para colmo, la buhardilla estaba en pendiente, así que Dominique sólo podía permanecer de pie en 20 centímetros del metro y medio que mide el “cuarto”. Por su hogar empezó pagando 250 euros (1.650 francos en aquel entonces) hasta llegar a los 330 actuales. Aunque a juzgar por las declaraciones que ha hecho a los medios franceses, no padecía demasiado las estrecheces, pues trababa de pasar el menor tiempo posible en casa: “Yo llego y me acuesto”, señaló a la radio RTL.
  La prefectura de París ha clausurado la pseudo vivienda. “Son 211 euros por cada metro cuadrado habitable, es un escándalo”, denunció Samuel Mouchard, miembro de la fundación Abbé Pierre, la que se encarga de buscar alojamiento digno a los millones de franceses que viven en la calle o en condiciones indignas, como Dominique.
  “Uno no vive, sobrevive. Acabas por decirte que es o eso o la calle. Así que vivir ahí me parecía la mejor opción”, dijo el resignado inquilino.
  “La gente que alquila este tipo de espacios no tiene alternativa, cada año tratamos medio centenar de casos de personas que viven en casas de menos de nueve metros cuadrados, el límite legal”, explica Mouchard, que relata el caso de otra pareja que malvivía con su hijo en un cuartito de siete metros cuadrados.
  Muchos propietarios se aprovechan de la escasez de espacio y la desesperación de los que se ven en la calle para alquilar locales o trasteros que violan el límite legal a precio de estudio o apartamento. Según el concejal de vivienda de París, Jean-Yves Mano, los servicios de locales hacen controles regulares para evitar casos como el de Dominique, que “es escandaloso, pero también muy raro”.
  Ahora su casera se enfrenta a una pena de cárcel, además de una multa. Además, deberá realojar a Dominique en un espacio digno.