Un fiscal cree que una mujer instigó o participó del asesinato de su familia
Romina Martínez, la joven de 27 años que hace tres días dijo que había perdonado su pareja, Juan Carlos Cardozo, de 25, acusado de haber asesinado a la hija, la hermana y la abuela de la...

Viernes 16 de Agosto de 2013

Romina Martínez, la joven de 27 años que hace tres días dijo que había perdonado su pareja, Juan Carlos Cardozo, de 25, acusado de haber asesinado a la hija, la hermana y la abuela de la mujer el año pasado en la localidad bonaerense de Benavídez, será ahora investigada, a pedido del fiscal del juicio, como sospechosa de haber sido instigadora, encubridora y/o partícipe de los hechos.

En tanto, Juan Carlos Cardozo negó ayer haber cometido ese triple homicidio y culpó a "una voz gruesa" que hablaba a través suyo.

"Yo no pude haber hecho eso jamás, estaba como poseído", dijo el imputado ante el Tribunal Oral en lo Criminal 7 de San Isidro, donde ayer comenzó a ser juzgado por el triple femicidio.

Mientras lloraba, Cardozo reconoció ante los jueces Victoria Díaz García Maañón, Eduardo Lavenia y María Coelho y el fiscal Ricardo Juan, que estuvo en la casa donde se cometieron los crímenes, pero que no fue "conciente".

Acerca de lo ocurrido aquel 27 de agosto de 2012 en la casa de Uruguay 633, de Benavídez, partido de Tigre, detrás de la vivienda de sus suegros y donde por entonces vivía Romina, relató que él se levantó como todas las mañanas para ir a trabajar.

Refirió que guardó un cuchillo en la mochila y fue hacia la casa, donde lo recibió la abuela de su ex pareja, Nilda Ludovica Ham (de 76 años), él le preguntó si estaba Romina y ella le dijo que no.

Entonces, "sale de mí como una voz gruesa que me dice «tengo que matar»", sostuvo el imputado y remarcó que esa voz muchas veces le hablaba en portugués porque practicaba la religión umbanda y había incorporado un espíritu que lo hacía hablar en ese idioma.

En ese momento, empezó a balbucear y, si bien no lo mencionó explícitamente, admitió haber asesinado a la anciana, la cual recibió unas 20 puñaladas.

Cardozo reconoció luego que mató a la hija de Romina, Marisol (de seis años), que estaba durmiendo y fue ahorcada: "No sé de dónde saqué el cable, estaba boca abajo y la asfixié", declaró, mientras los familiares de las víctimas se estremecían con el relato.

El imputado detalló que después llevó los dos cuerpos al baño y en ese momento entró a la casa la hermana de Romina, María Florencia Martínez (de 15 años), para darle remedios a su abuela.

"Ella me ve, me abalanzo y empezamos a forcejear. Agarré un cuchillo de la mesa. Es como que se quebraban los cuchillos, hincaba y se quebraban", detalló Cardozo.

La última testigo iba a ser Romina, pero el fiscal desistió de su declaración y la imputó por su posible participación en los crímenes o su encubrimiento.

El primero que lanzó sospechas sobre Romina fue su propio padre, Juan Pedro Martínez, debido a la conducta que la chica mostró antes y después del hallazgo de los cuerpos.

Pero su esposa, Angélica, conocida como "Caty", fue más específica y afirmó que cuando mandó a su hija Florencia a llevarle remedios a la abuela, Romina gritó: "No, Juan Carlos las tiene de rehenes", es decir que conocía la situación antes de que el imputado las matara y se encontraran los cuerpos.

Luego declaró el primo de Romina, Pablo Nicolás, quien refirió que estaba en su casa tomando mate, cuando de repente ésta llegó y le dijo: "Juan Carlos me mató a Solcito", en alusión a su hija.

Lo relevante es que el primo aclaró que esto se lo manifestó antes de que su tío llegara a la casa, abriera la puerta con una barreta y encontrara los tres cadáveres en el baño. "El fue el autor, el que actuó, pero ella tiene que ver", dijo Paola, una de las hermanas de Romina, quien la calificó como una "persona fría".

El juicio continuará hoy con los alegatos, y el veredicto se conocerá la semana próxima.