Un escenario que se repite
Con el crimen de Jesús Díaz, el barrio Tablada volvió a ser escenario de un hecho teñido con sangre, algo a lo que sus habitantes no quieren acostumbrarse pero con lo que chocan periódicamente. Tan solo 72 horas antes, a unas diez cuadras de donde anteanoche mataron de un balazo a Jesús, ocurrió otro crimen.

Jueves 21 de Enero de 2010

Con el crimen de Jesús Díaz, el barrio Tablada volvió a ser escenario de un hecho teñido con sangre, algo a lo que sus habitantes no quieren acostumbrarse pero con lo que chocan periódicamente. Tan solo 72 horas antes, a unas diez cuadras de donde anteanoche mataron de un balazo a Jesús, ocurrió otro crimen.

Fue la madrugada del domingo cuando José Alberto Flores, un interno de la cárcel de Piñero que gozaba de salidas transitorias, fue asesinado de un escopetazo en el pecho en Güiraldes y Cepeda, un sector conocido como la villa del Tanque. Quien le disparó es Miguel Angel B., un muchacho de 18 años y sin antecedentes penales que según sus familiares lo habría hallado robando en el taller de chapería de su padre.

Sin embargo, los familiares de la víctima dijeron a este diario que se trató de una ejecución y que Flores no había ingresado al taller, sino que estaba orinando contra el portón y que no estaba armado.

Más allá de estos episodios, las calles de Tablada y principalmente el complejo Fonavi de Grandoli entre Gutiérrez y Lamadrid, fueron en los últimos años escenario de varios homicidios, muchos de ellos signados por la venganza y las rivalidades.