Un boliviano de 123 años atribuye su longevidad a la comida del altiplano
Dijo que alcanzó esa edad gracias a su tradicional alimentación nutritiva, caracterizada por el consumo de cereales andinos, tubérculos y carne de camélidos, productos típicos del altiplano.

Sábado 17 de Agosto de 2013

El indígena aimará boliviano Carmelo Flores Laura, que fue identificado como el hombre más longevo del mundo al contar con 123 años, dijo que alcanzó esa edad gracias a su tradicional alimentación nutritiva, caracterizada por el consumo de cereales andinos, tubérculos y carne de camélidos, productos típicos del altiplano.

Flores Laura, quien tuvo cinco hijos, 16 nietos y 39 biznietos, dice que el secreto de su larga vida se debe al consumo de agua mineral de deshielo, carnes sin grasa, granos y cereales altoandinos y su hasta hace poco patente virilidad a la ingesta aleatoria de "carne de zorrino".

Para verificar la longevidad, una delegación de la gobernación de La Paz, liderada por el secretario departamental de Desarrollo Social y Comunitario, Hilarión Callisaya, viajó hasta la comunidad de Frasquia, en la provincia Omasuyos, donde nació y aún vive Carmelo Flores.

Después de visitarlo, la delegación gubernamental difundió fotografías de una partida de nacimiento y una cédula de identidad en las que se detalla que el hombre, de origen aimará y de profesión agricultor, nació el 16 de julio de 1890 en Frasquia.

Vida austera. El funcionario también informó que el anciano, que vive en una pequeña casa de barro y viste ropa en base de hilo de oveja, bebe agua del nevado Illampu, ubicado en la cordillera oriental de los andes y consume "pito de cañahua, quinua, papa, oca, caya (oca deshidratada) y carne de camélidos".

De acuerdo a Callisaya, Carmelo Flores les dijo que "nosotros los aimarás estamos acostumbrados a, por lo menos dos veces en el año, comer zorrino; carneamos, hacemos chicharrón y comemos".

También informó que uno de los principales alimentos de esa región es el charque (carne seca) de camélidos.

Flores Laura, nacido el 16 de julio de 1890, tuvo cinco hijos, de los cuales cuatro fallecieron a edad avanzada y uno, el menor, que tiene 65 años, aún vive con su padre.

"Antes se preparaba alimento de cebada, cocinábamos entre la familia, marido y mujer", dijo el anciano, e indicó que la alimentación fue fundamental para su longevidad.

"Con esto se reivindica la longevidad aimará, nosotros tenemos incluso el caso de nuestros abuelos, que antes no tenían caries dentales, pero ahora desde muy niños accedemos (a ese problema) por el consumo alto de azúcar refinada", agregó el anciano.

"Estamos llevando todos los datos para lanzar este récord internacional o nacional. Nos sentimos muy orgullosos de tener a una persona que cumplió los 123 años", sostuvo Callisaya. La Gobernación de la región invitó al agricultor a un acto en la ciudad de La Paz el 26 de agosto, Día del Adulto Mayor, para entregarle una condecoración.