Domingo 16 de Octubre de 2011
La Feria del Libro de Frankfurt es un gigante visitado cada año por 300.000 personas, pero su corazón, lo que hace de esta cita el evento editorial anual más importante del mundo, está cuidadosamente apartado a los ojos de la mayoría.
Se trata del mayor centro de compra y venta de derechos del mundo: un pabellón de 6.130 metros cuadrados, de acceso restringido y cubierto por un ejército de pequeñas mesas, donde editores y agentes literarios se reúnen febrilmente a negociar. Aquí se define buena parte del panorama editorial global.
En una de las mesas espera el argentino Guillermo Schavelzon, uno de los agentes más prestigiosos del mundo hispanohablante, para hablar sobre su trabajo, la relación con los autores y los cambios sufridos por el mundo editorial en los últimos años.
"A mí hay dos cosas que me hacen feliz", cuenta a la agencia DPA. "Una es un contrato de siete cifras, aunque quede mal decir esto. La otra es posicionar la literatura de un autor por el que hemos apostado, aunque no ganemos nada". "Esa combinación es la que hace una buena agencia: sin una de esas dos cosas, no te respetan". Y Schavelzon sabe de lo que habla.
En 1998 fundó en Buenos Aires la agencia Guillermo Schavelzon, después de tres décadas de experiencia editorial en Argentina, México y España. En 2002 se trasladó a Barcelona. Hoy tiene los derechos de autores tan variados como Paul Auster, Ernesto Sábato, Mario Benedetti o Andrés Neuman.
De denso pelo blanco, impecable traje gris y voz tenue, Schavelzon no lo duda: "Para mí, éste es el corazón de la feria. Un 90 por ciento de las compras y ventas de derechos pasan hoy por agentes", cuenta mirando el pabellón que lo rodea.
Las casi 430 mesas fueron reservadas por agentes de todo el mundo con meses de antelación. La demanda es tal que Frankfurt amplió este año en casi mil metros cuadrados el espacio, para albergar a representantes de casi 300 agencias.
Una de las grandes noticias que salió de estas mesas este año fue protagonizada por el propio Schavelzon: el "fichaje" de Paul Auster por parte de la editorial Seix Barral, que relanzará su obra completa en España y América latina.
"Auster recibía muchas quejas de lectores por su distribución en América latina. Me transmitió la inquietud, la verifiqué y busqué la mejor solución para el autor, que es mi cliente", añade.
Es que "el contacto muy intenso con autores es clave. Durante la feria estamos permanentemente hablando e intercambiando mails. Eso es también lo que limita la cantidad de escritores que podemos representar".
El contacto personal es también clave para la negociación con los editores, explica. Y ésa es la clave de Frankfurt.
"Los contratos que firmamos aquí comenzaron a negociarse meses atrás. Las conversaciones por Auster empezaron en julio y se cerraron este martes. En Frankfurt también se abren negocios que cerramos dentro de meses. Ya no es como hace 30 años, que los editores venían con la chequera en la mano".
Schavelzon lleva 31 años casi ininterrumpidos viniendo a la feria -sólo lo obligó a faltar el terremoto de 1986 en México, donde vivía-, pero cree que en los últimos tres años "el sector editorial vivió más cambios que en las tres décadas anteriores".
"El rol de editor se transforma hacia algo que no tengo muy claro qué es", señala. "Se aceleraron tendencias como la concentración en grandes grupos, la primacía del área de márketing sobre la editorial o la incertidumbre que crea el mundo digital en los editores".
En este último punto, el argentino es cauto: "La venta del libro electrónico es muy poco significativa en español. El e-book no se vende nada".
Junto con el acuerdo por Auster, Schavelzon celebra este año la venta a China de "El viajero del siglo", primera novela del hispano-argentino Andrés Neumann que llega al gigante asiático.
¿Pero cuál fue el acuerdo que más feliz lo dejó? "No puedo decirlo", dicen con una sonrisa. "Sería como responder a cuál de mis hijos quiero más".
La muestra entra en su recta final
La Feria del Libro de Frankfurt llega a su recta final y ayer abrió sus puertas al público no especializado. Los organizadores esperan alcanzar en esta edición número 63 una cifra de visitantes similar a la del año pasado: unas 288.000 personas. El invitado de honor 2011, Islandia, hizo un balance de su paso por la muestra y recalcó que para el pequeño país de 320.000 habitantes, Frankfurt representó una oportunidad única de irrumpir en el mercado internacional. Incluso en Europa del Este y en Asia suroriental existe ya un gran interés por las letras islandesas, aseguró en rueda de prensa el presidente de la Asociación de Editores Islandeses, Kristján B. Jónasson.