El presidente denunció una “opereta kuka” y consideró “inmoral” salvar a quienes se endeudaron “para comprar televisores y apostar online”
23:05 hs - Viernes 21 de Agosto de 2026
El presidente Javier Milei aseguró que la morosidad crediticia en el país no es un problema por que es comparable a la de Estados Unidos. Solo admitió dos inconvenientes "puntuales" de incobrabilidad: en la compra de televisores durante el Mundial y las apuestas on line. En ambos casos, dijo, se trata de contratos privados en los que “sería inmoral” intervenir desde el sector público. Como consuelo, prometió que la política económica que lleva adelante provocará al final del camino una baja en la tasa de interés y anticipó que pondrá énfasis en trabajar en la educación financiera.
El jefe del Estado presidió el viernes el acto por el 142º aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario. No habló de retenciones ni de políticas agropecuarias, como lo hacen habitualmente quienes pisan ese edificio. Tras un fallido saludo a la Bolsa porteña, que rápidamente corrigió, fue directo al hueso sobre la demanda social que hoy domina buena parte de la discusión política: la tasa de morosidad bancaria de los hogares, que subió del 3% al 13% desde fines de 2023, y que crece en el circuito de entidades financieras no tradicionales.
“La nueva opereta kuka es decir que hay que hacer algo por los endeudados”, dijo en tono burlón el presidente, antes de remontarse a la época del emperador Constantino para encontrar la raíz del proceso por el cual el préstamo a tasas de interés se convirtió en lo que técnicamente denominó “mercado repugnante”. Sobre esa concepción, dijo, se enancan los enemigos de su gobierno para “denunciar un problema donde no lo hay” y “proponer soluciones que van a agravar ese problema”. En definitiva, rechazó los proyectos para resolver a través de refinanciaciones o techos a las tasas de interés la mora en la deuda familiar. Y repitió: “Nadie les puso una pistola en la cabeza para que tomen esos contratos con el acreedor”.
Previo paso por la pandemia, etapa en la que culpó al presidente Alberto Fernández por intervenir en los precios de los barbijos y provocar la muerte de cien mil personas, la historia que contó lo llevó a agosto de 2025. Fue cuando participó en el aniversario número 141 de la Bolsa local. “Los periodistas ensobrados y sicarios se quejaron porque consideraron que mi exposición en aquel momento fue demasiado técnica y estuvo fuera de lugar”, se quejó. Pero aseguró que en ese momento explicó “lo que iba a hacer, y lo hice”. Por eso, advirtió: “Nadie se puede quejar”.
El ataque "kuka"
Un breve rastreo de aquel antecedente lo ubica denunciando una corrida cambiaria preelectoral provocada por “los kukas”. Ya de nuevo en el presente, ató ese “intento de golpe de Estado”, que incluyó “40 leyes para quebrar el déficit fiscal, 7 intentos de juicio político y un terrorismo callejero que derivó en 10 mil deportados”, a un ataque especulativo de u$s 70 mil millones. Esto obligó a subir la tasa de interés. Admitió que ese encarecimiento del precio del dinero encontró descalzados a los que tomaron crédito aprovechando que, “tras salvar al país de la hiperinflación” su política elevó el préstamo bancario al sector privado, desde el 4% al 12% del PBI.
“Los que hablan de crisis de endeudamiento tendrían que ver este ratio en los países vecinos”, dijo, para luego asegurar que la tasa de morosidad de las familias con los bancos “no llega al 12%” y está en línea con EEUU y las naciones de la región. El problema , dijo, es que frente al embate opositor contra su programa económico, los bancos “racionalizaron el crédito” y los tomadores de deuda tuvieron que ir al circuito no bancario o al informar, donde “a nadie se le puede escapar que las tasas son más altas”.
En ese marco, consideró que “hay que ser muy precario intelectualmente para decir que la gente está atestada de deudas”. Sí admitió que la morosidad se convirtió en un “problema puntual” vinculado al Mundial de fútbol. Uno fue la compra de televisores en cuotas, a sabiendas de que no iban a pagar las cuotas. El otro es el de las apuestas online.
Aprendizaje
Reiteró, en ese sentido, que se trata de contratos privados. Intervenir en ellos, alertó, sería un problema. “En la crisis de la convertibilidad se intervino para pesificar los préstamos de las familias y se mató el crédito por 23 años”, afirmó. Pero además consideró que sería “injusto e inmoral que el resto de los ciudadanos” paguen esas deudas. Y en un enroque argumental aseguró que “estos progres raros denuncian al mercado de crédito como repugnante pero luego proponen leyes para salvar a los bancos que se equivocaron con los créditos”.
Como para el presidente, el riesgo crediticio que hoy se discute políticamente deriva de “un problema de aprendizaje”, dijo que reforzará las acciones en materia de educación financiera y para transparentar los costos crediticios, medida que atribuyó a su ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. El resto se acomodará con la continuidad de su política económica, que está “bajando el riesgo país, la tasa de interés y la inflación, a la vez que empuja el crecimiento de la actividad”. Invitó a quienes no están de acuerdo a “votar el año que viene al populismo, que tiene