Viernes 06 de Diciembre de 2013
La historia del cocinero nigeriano que pasó tres días atrapado en un buque naufragado cobró ayer otro giro al conocerse que uno de los buzos que lo rescató es argentino. Iván Parvanoff, de 27 años, vivió una de las experiencias más emocionantes de su vida cuando ayudó a Harrison Odjegba Okene a salir con vida del barco hundido a 30 metros de profundidad en aguas del océano Atlántico.
Parvanoff es mendocino y lleva 10 años en la práctica del buceo. Trabaja para la compañía holandesa DCN Diving, que realizaba maniobras en el golfo de Guinea cuando el 25 de mayo pasado se produjo el naufragio de un barco con 13 personas a bordo y sólo uno logró sobrevivir.
Navegaron 20 horas hasta el barco hundido y la operación de rescate duró tres horas. "Juro que se me puso la piel de gallina al ver la fortaleza de un hombre que pasó más de 72 horas sumergido en un espacio de aire en un barco hundido a 30 metros de profundidad, esperando ser rescatado, casi escuchando los pensamientos de él, solo en la oscuridad, con mucha paciencia, pensando en cómo sobrevivir", contó el mendocino.
Parvanoff se encargó de "atender" al sobreviviente. Dice que el cocinero le contó cómo el agua le llegaba a la cintura mientras estaba sentado y que se había atado varios chalecos salvavidas a sus brazos, en el pecho y alrededor para flotar incluso si se quedaba dormido o se desmayaba. Otra maniobra del cocinero fue tomar una soga y un ventilador y amarrarlo a una barra para utilizarlo como péndulo para golpear contra las paredes del barco, de modo de guiar a los rescatistas, en caso que los hubiera.
Durante ese procedimiento el mendocino se encargó de suministrar alimentos, medicamentos y contener al cocinero nigeriano. "Hubo un antes y un después en mi vida", aseguró el joven buzo.
Harrison Odjegba sobrevivió gracias a un bolsón de aire que se formó en el compartimento en que quedó atrapado tras dar una vuelta de campana el buque en que navegaba, el Jacson. Su rescate fue grabado y colgado a YouTube, y recibió cientos de miles de visitas en pocos días.
Sumergido en agua helada, vestido solo con calzoncillos, Okene estuvo 72 horas bajo el agua y a 30 metros de profundidad. Los rescatistas ya habían recogido cuatro cadáveres. Cuando una mano apareció en la pantalla monitoreada por Walker en el barco de rescate, que muestra lo que veía el buzo, todos dieron por sentado que era un cadáver más. "El buzo reconoció que había visto la mano y cuando fue a tomarla, ¡esta se aferró a la suya!", dijo Walker anteayer.
"Fue aterrador para todos", dijo. "Para el tipo atrapado, porque no sabía qué estaba sucediendo. Fue un shock para el buzo que estaba allá abajo buscando cadáveres y nosotros (en la sala de control) saltamos al ver en la pantalla la mano que lo aferraba".
En el video hay una exclamación de pavor del buzo, seguida de júbilo al comprender lo que sucedía: "¡Hay un sobreviviente!". Walker dijo que Okene no podía haber vivido mucho más tiempo.