Un afgano que vive en Canadá mató a sus hijas "por honor"
Una pareja afgano canadiense y su primogénito fueron condenados a cadena perpetua por matar a sangre fría a tres de sus hijas, adolescentes, y a la primera esposa del padre.

Martes 31 de Enero de 2012

Una pareja afgano canadiense y su primogénito fueron condenados a cadena perpetua por matar a sangre fría a tres de sus hijas, adolescentes, y a la primera esposa del padre. Las chicas, Zainab, de 19 años, Sahar, de 17, y Geeti, de 13, fueron halladas junto a su madrastra, Rona Amir Mohamad, de 52, ahogadas en un canal dentro uno de los coches de la familia en 2009.

Los acusados son Mohammad Shafia (58 años), su esposa Tooba Mohammad Yahya (42), y su hijo mayor Hamed Mohammad Shafia (21), hallados culpables de cuatro cargos de asesinato en primer grado. Los tres siempre insistieron en que había sido un accidente. Pero durante el juicio, celebrado en Kingston, Ontario, se escucharon conversaciones grabadas al padre en las que tildaba a sus hijas de prostitutas y chicas sin honor.

"Es difícil imaginar un crimen más despreciable y atroz", declaró anteayer el juez Robert Maranger tras leer el veredicto: prisión de por vida, sin derecho a libertad condicional durante 25 años para los tres por asesinato en primer grado.

El fiscal sostuvo que los Shafia, que llegaron en 2007 a Canadá, asesinaron a las mujeres porque consideraban que habían traicionado su religión musulmana y deshonrado a su familia. Una de ellas tenía un novio y se había ido de su casa por unos días, mientras otra fue enviada a su casa desde la escuela por vestir de manera "demasiado reveladora". En una de las grabaciones presentada como prueba, se oye al padre decir: "Que el diablo defeque sobre sus tumbas".

Las cuatro mujeres murieron tras un viaje a las cataratas del Niágara. La madrastra era la primera esposa del padre, se habían casado en su Afganistán natal y ella no podía tener hijos. Si las autoridades canadienses hubieran descubierto que el padre de familia era polígamo, habrían sido deportados, pero Mohamad era presentada como una prima de la familia. Ella respaldaba los intentos de las jóvenes de vivir a la occidental.