Tres vidas destruidas por balazos

Domingo 16 de Noviembre de 2008

Las estadísticas de los ataques con armas de fuego siempre ponen el acento en los homicidios. Rara vez lo hacen en aquellos hechos en que las víctimas terminan con sus vidas arruinadas y sus familias destruídas psicológica y económicamente. En este sentido, en sólo 16 días, Rosario fue escenario de tres hechos que engrosan esos números, pero que tienen nombres y apellidos.

• 28/10: Walter Ezequiel Romero, de 21 años, paseaba con un amigo en su Yamaha Crypton por Buenos Aires y pasaje Holmberg. Al aminorar la marcha por un lomo de burro, una pareja le salió al cruce para robarle el rodado. Los amenazaron con un arma y los empujaron al pavimento. Uno de los muchachos corrió a buscar ayuda pero Walter no pudo escapar: recibió un disparo en la columna que lo dejó parapléjico.

• 2/11: El cabo de policía Miguel Angel Verón, de 39 años, iba a trabajar a la Jefatura en su bicicleta y sin vestir el uniforme. En Kantuta y pasaje Centro, en el barrio Las Flores, lo interceptaron dos muchachos para robarle el rodado. Además le sacaron el arma reglamentaria y el teléfono celular. Como presuntamente intentó resistirse, le pegaron un balazo en la columna que lo dejó parapléjico.