Tras ser evaluados, estarán en cuarentena un par de días

Miércoles 13 de Octubre de 2010

Todo el operativo médico para la recepción de los mineros atrapados fue puesto a punto ayer. Cada uno de los trabajadores rescatados es llevado a una construcción temporal cercana a la boca del ducto para una primera evaluación médica. Allí, un médico evaluará las distintas condiciones de cada uno.
  En caso de emergencia, se les trasladará en helicóptero al hospital más cercano en Copiapó. Tres helicópteros están en estado de alerta en la mina.
  Desde el área de la primera evaluación médica, los hombres serán llevados a través de un corredor de 50 metros a la zona del hospital de campaña o de estabilización, donde se les permitirá pasar dos minutos con uno o dos miembros de la familia.
  Los mineros permanecerán alrededor de dos horas en el hospital de campaña o área de estabilización.
  La dolencia más común entre los mineros en este momento son algunos problemas de la piel. Pero los médicos también estarán disponibles para suministrar vitamina D, para contrarrestar los efectos de 68 días sin exponerse a la luz solar y en caso de necesidad, para aplicar suero.
  También les llevarán a cabo revisiones dentales. Aquí, los mineros también recibirán asistencia psicológica.
  Treinta y cuatro contenedores conforman el área de primera evaluación médica, hospital de campaña y zona de descanso donde se reunirán con sus familias.
  Después de una inspección minuciosa en el hospital de campaña, a los mineros se les permitirá pasar a la zona de descanso, acondicionada con sillas y mesas, donde se reunirán con sus familiares más cercanos.
  Las visitas se limitarán a dos familiares por minero.
  Desde el área de descanso, los mineros serán transportados por vía aérea en helicóptero a una instalación militar en Copiapó, a 40 kilómetros, donde los médicos los mantendrán en observación durante al menos 48 horas.
  De ser considerados saludables, después de ese tiempo podrán reunirse con sus familias. Si lo desean, seguirán recibiendo ayuda psicológica.

Júbilo y hastío. Anoche, el ambiente en el campamento era jubiloso, pero estos últimos días la esperanza había cedido al hastío. Las familias rehuyen a la prensa, diciendo en voz baja que están hartos de responder las mismas preguntas una y otra vez.
  Alberto Iturra, el jefe de los psicólogos que atiende a los 33 mineros y a sus familias, asegura que en vista del cansancio de dos meses de espera, recomendó a los familiares descansar para recibir en sus casas y en buena forma a los trabajadores.
  Las familias “tienen que hacer su aterrizaje también, por eso las mando a dormir”, dijo Iturra refiriéndose a que así como los mineros deberán pasar por un proceso de reajuste a la “vida normal”, lo mismo deben hacer sus esposas, madres, hermanos.
  “Yo les explicaba que la única manera que uno pueda recibir a alguien es que esté en la casa, para abrir la puerta”, agregó.
  “Sí, están cansados, (pero) no confundamos cansancio con ansiedad. En el cansancio los niveles de tolerancia bajan mucho y la sensibilidad aumenta, entonces eso no es ansiedad, eso es cansancio. Una respuesta normal del organismo”, dijo.
  Reservadamente, parientes comentan algunas peleas entre miembros de una misma familia o con otras, por motivos que van desde quién tiene acceso a las tele conferencias con los mineros, hasta quién recibe cartas y porqué, o por el asedio de la prensa o envíos de cámaras fotográficas a los mineros para hacer imágenes del hueco. También por quiénes serán los parientes, máximo tres, que recibirán a cada minero cuando salga.
  Y está el asunto del dinero. El filántropo chileno de la minería Leonardo Farkas regaló a cada familia un cheque por cinco millones de pesos, unos 10.000 dólares. Luego, las familias demandaron a los dueños de la mina el 30 de septiembre, pidiendo al menos 10 millones de dólares por haber violado normas de seguridad laboral y minera.
  Recién la semana pasada unos 350 mineros en la superficie cobraron su segunda quincena de setiembre, unos 400.000 pesos cada uno (unos 830 dólares).