"Todos los días imploramos para que aparezca Betty"
A más de tres años de la desaparición de la docente Angela Beatriz Argañaraz, las dos ex novicias que están detenidas e imputadas por el crimen rompieron su silencio ante los jueces de la Sala V de la Cámara Penal que la juzgan en audiencias orales y públicas.

Domingo 20 de Diciembre de 2009

Tucumán.— A más de tres años de la desaparición de la docente Angela Beatriz Argañaraz, las dos ex novicias que están detenidas e imputadas por el crimen rompieron su silencio ante los jueces de la Sala V de la Cámara Penal que la juzgan en audiencias orales y públicas. Nélida Fernández y Susana Acosta aseguraron que son "inocentes" y se mostraron consternadas por el destino de su compañera.

Jamás hice mal. Nélida Fernández fue la primera en sentarse frente a los jueces. Habló durante 75 minutos y dudó varias veces. Pero se justificó: "Tengo 51 años y el deterioro dentro de la cárcel es terrible". "¿Cómo pueden ustedes creer que estas manos pueden haber hecho algo tan aberrante... jamás mis manos hicieron mal. Estas manos siempre fueron dadoras de vida", sostuvo. La mujer no aceptó preguntas y no dijo una sola palabra sobre lo que hizo el 31 de julio de 2006, cuando Betty desapareció camino al colegio en el que trabajaba y en el cual asumiría como directora.

Fernández advirtió que ella y su amiga Acosta decidieron presentarse espontáneamente a la Justicia luego de que se allanara su departamento, cuando ya habían pasado 96 horas de la desaparición. Y para demostrar que había colaborado afirmó que ellas mismas accedieron a exámenes físicos y psíquicos.

"En este tribunal se escucharon muchas mentiras. Me aterroriza el grado de violencia que muestran Julio Navarro (quien vivía con Betty) y Liliana Argañaraz (la hermana de la docente)", dijo. Y concluyó con una frase que generó murmullos: "Todos los días imploramos para que aparezca Betty".

Reclamo. A su turno, Susana Acosta habló de Betty como una compañera altamente competente. Y recordó que el 2 de agosto (a 48 horas de la desaparición) llamó a la casa de Julio Navarro pero que no lo encontró. "Quería decirle que estábamos a su disposición. Que podía usar nuestro auto para lo que quisiera", relató. Y le resultó sospechoso que tres horas después de ese llamado, la policía allanara el departamento que compartía con la otra imputada.

"Quiero que la fiscalía me explique cómo, cuándo y dónde nos pusimos de acuerdo Nélida Fernández, su hermano Luis (también acusado y preso) y yo para cometer el hecho aberrante del que se nos acusa", preguntó. "Yo fui compañera 19 años de Betty. No éramos amigas, pero teníamos mucha afinidad para trabajar (en el colegio Padre Roque Correa)", dijo. Al igual que Fernández, Acosta sostuvo que son víctimas de un complot y relató que el 28 de julio, tres días antes de la desaparición "Betty almorzó y cenó con nosotras como lo había hecho muchas veces. Teníamos que preparar un sketch para el lunes (iban a despedir a la directora, cargo que ocuparía Betty). A la noche nos descostillamos de risa. Tengo el mejor recuerdo de mi compañera", dijo, y rompió en llanto. Sin embargo, como Fernández, no dijo ni una palabra de lo que hizo el día en que Betty desapareció.