"Todos brindamos por los 33"

Domingo 10 de Octubre de 2010

Copiapó (Enviados especiales de UNO Medios).— Todo Chile se estremece a su largo ante la inminencia del rescate. La delegación de UNO Medios compartió el entusiasmo patriótico que se vive en las rutas y ciudades. Aquí los detalles de un viaje apasionante.
  “¡Vamos los 33!”, “¡Fuerza los mineros de Atacama!”, “Todos con los 33”. A lo largo de las carreteras que conectan el sur y centro de Chile con el norte del país, centro de la atención de todo el mundo, se respira la efervescencia patriótica que envuelve a esta comarca por la pronta recuperación de los obreros atrapados a más de 700 metros de profundidad en la mina San José, en Copiapó.
  Así lo vivimos los cinco integrantes de la expedición de UNO Medios que acompañará y presenciará un verdadero hito de los últimos tiempos, que enorgullece y fortalece lazos de solidaridad entre los habitantes de este pequeño rincón del mundo.
  Es que el rescate de los mineros trasciende cualquier frontera y estandarte para volverse una operación digna del género humano.
  Pero por aquí, los chilenos lo viven como una verdadera reivindicación propia, como una hazaña que reconvierte y potencia su sentido de pertenencia y su amor por la patria, a escasos meses del desastre de Concepción.
  Una vez que atravesamos la aduana chilena y nos internamos en el recorrido por la ruta nacional 60, sobrevino ante nosotros toda la inmensidad natural contenida en el breve valle que es Los Andes, entre las montañas y el mar.
  Las banderas chilenas, flameando a cada kilómetro, nos recuerdan la fuerte identidad nacionalista del vecino país y a la vez la certeza de que algo grandioso espera en la meta final.
  Paramos en la estación de servicio de Copec, en La Calera, en el salón de venta interior no se habla de otra cosa que no sea de “Los 33”, como ya se los conoce por aquí.
  Luego los carteles a los costados de las cuidadas rutas chilenas indican San Felipe, La Ligua, Quillota.
  Ya estamos en la ruta 7, el clima cambia repentinamente y el calor en la tarde se vuelve más sofocante mientras que algunas nubes cubren la bóveda celeste.
  En las tiendas y quioscos se apilan las tapas de El Mercurio, La Cuarta, La Tercera y otros diarios locales. El tema principal es monotemático, el inminente rescate. No se habla de otra cosa.
  Ya en Coquimbo, en la antesala a la bella La Serena, orgullo turístico del norte, la ansiedad crece.
  “¿Vienen por el rescate?”, pregunta una mujer de mediana edad que está por ingresar al Jumbo en búsqueda de víveres para los suyos. Sí, le contestamos. “Por favor, hablen del logro nacional, esto es algo nuestro, todos lo estuvimos esperando”, nos vuelve a solicitar.
  El recado queda registrado. Todos volvemos al vehículo y enfocamos nuestra mente al momento sublime. Y precisamente allí creemos que no sólo deberían flamear las banderas rojas y blancas, sino también las de la humanidad. Todos brindamos por los 33.