Tiraba piedras al río y lo balean desde una canoa
La desembocadura del arroyo Saladillo en el río Paraná, a la altura del barrio El Magrullo, suele encerrar muchas historias de pescadores. El jueves sucedió una que merece un espacio en la crónica policial. Un muchacho de 17 años mataba el tiempo de la siesta tirando piedras al agua y el gesto fue mal interpretado por tres jóvenes que iban en una canoa. Por eso, uno de los embarcados respondió con tiros la agresión y el pibe, identificado como Emnuel V., recibió un balazo en el pecho que milagrosamente no lo mató.

Sábado 04 de Julio de 2009

La desembocadura del arroyo Saladillo en el río Paraná, a la altura del barrio El Magrullo, suele encerrar muchas historias de pescadores. El jueves sucedió una que merece un espacio en la crónica policial. Un muchacho de 17 años mataba el tiempo de la siesta tirando piedras al agua y el gesto fue mal interpretado por tres jóvenes que iban en una canoa. Por eso, uno de los embarcados respondió con tiros la agresión y el pibe, identificado como Emnuel V., recibió un balazo en el pecho que milagrosamente no lo mató.

  "Los pibes estaban tirando piedras al río en la zona donde hay un barco hundido cuando pasó por el arroyo, en dirección a la desembocadura, una canoa con tres jóvenes. Uno de los muchachos sintió que lo estaban agrediendo y sacó un revólver calibre 38 corto con el que disparó una sóla vez", indicó el comisario Julio Brunelli, jefe de la seccional 11ª. El disparo, tras rebotar en un objeto, dio de lleno en el pecho de Emanuel. "Seguramente fue después de un rebote porque sino, con la potencia que tiene un calibre 38 desde unos 50 metros, lo hubiera matado", relató el oficial.

  Mientras Emanuel era asistido por sus compañeros, la canoa continuó rumbo a la desembocadura. Alertada de lo sucedido, la policía pidió colaboración a Prefectura y un navío de esa fuerza interceptó la canoa a unos 400 metros de la costa. Fuentes consultadas indicaron que los detenidos y el bote fueron puestos a disposición de la seccional 11ª, cuyos agentes hallaron debajo de una madera el revólver utilizado para herir a Emanuel.

  "Los muchachos dijeron que iban a pescar a las islas y que no se habían dado cuenta de que alguien había resultado herido. El mayor de los hombres del bote admitió que se sintió amenazado por las piedras y que disparó al aire", relató Brunelli. Quienes viajaban en la canoa fueron identificados como Ezequiel M., de 24 años; y dos menores de 15 y 16 años. "El arma utilizada tiene los papeles en regla y es del padre de uno de los muchachos. Ninguno tiene antecedentes", se explicó.

  Emanuel fue trasladado al hospital Roque Sáenz Peña y de ahí derivado al Heca, donde quedó internado fuera de peligro. La causa es investigada por la jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara, quien valoró que Ezequiel M. no tuviera antecedentes y ordenó su liberación.

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