Texas ejecutó a un inocente en 1989 y lo descubren ahora

Jueves 17 de Mayo de 2012

En diciembre de 1989, el estado norteamericano de Texas ejecutó a Carlos DeLuna aplicándole una inyección letal. Había sido condenado a la pena capital por el asesinato, en 1983, de una mujer en una estación de servicios. Ahora, casi 23 años después, un equipo de la facultad de Derecho de la Universidad de Columbia presentó "Los tocayos Carlos", una investigación que demuestra que el condenado era inocente y que el verdadero asesino fue un tocayo muy parecido a él.

Wanda López, madre, trabajaba en el local de una estación de servicios de la localidad texana de Corpus Christi. El 4 de febrero de 1983 un ladrón robó el negocio y la hirió de muerte con un cuchillo de caza. Pero antes ella llegó a hacer una denuncia telefónica: "Hay un sospechoso con un cuchillo dentro de la tienda... Es un mexicano. Está de pie aquí mismo, en el mostrador".

Una testigo describió a Carlos DeLuna como el asesino y el hombre fue detenido apenas una hora más tarde. En todo momento, hasta que fue ejecutado con una inyección letal, DeLuna aseguró que era inocente y que el asesino resultaba un tocayo suyo, Carlos Hernández, también hispano, a quien conocía y con quien tenía un impresionante parecido físico.

Según la versión de DeLuna, él y Hernández estaban juntos la noche del crimen; su tocayo fue a buscar algo a la estación de servicios y, como no volvía, él se acercó al lugar. Allí, dijo, lo vio discutiendo con una mujer y, asustado, porque él mismo ya tenía antecedentes policiales, huyó del lugar corriendo. Pero los fiscales no creían siquiera que Hernández existiera. Y el caso siguió hasta la ejecución de DeLuna, en diciembre de 1989.

Años más tarde, el profesor James Liebman comenzó a investigar. Y pudo confirmar no sólo que Carlos Hernández existía sino, incluso, que había sido condenado a una pena de 10 años de prisión dos meses antes de la ejecución de su tocayo, y que esa condena fue por atacar con un cuchillo a una mujer. También, que Hernández fue arrestado 39 veces, 13 de ellas acusado de usar un cuchillo de caza. Que pasó toda su vida adulta en libertad condicional. Y, más aún, que en numerosas oportunidades había reconocido ante amigos y familiares ser el asesino de Wanda. Además, el testigo que había identificado a DeLuna admitió, años después del juicio, que tenía cierta dificultad para distinguir a los hispanos.

En su investigación, Liebman y 12 alumnos de Columbia regresaron al lugar del crimen, recopilaron información judicial, de medios y de los familiares de DeLuna y realizaron numerosas entrevistas personales para reconstruir los hechos y demostrar que el ejecutado no era el asesino y que el estado de Texas ejecutó al Carlos equivocado.