Sábado 12 de Febrero de 2011
Tocaron anoche en Santa Fe, hoy en el Cosquín Rock y mañana en Rosario. Nonpalidece llega a la ciudad acompañado por el jamaiquino Kenyatta Hill y los brasileños de Pure Feeling para ofrecer desde las 17 y en Natural Mystic (Costanera y Puccio)un minifestival de reggae, pero del más cercano al roots, a las raíces del género. Desde la capital santafesina, el cantante Néstor Ramijak habla del antiguo y del nuevo Nonpa, de la actual popularidad del grupo, y de sus intenciones a la hora de hacer música: “Queremos reinterpretar a la vieja escuela del reggae jamaiquino”.
—¿Tocan juntos, separados, cómo es el show?
—Estamos en una gira que comenzó el 3 de enero con Kenyatta Hill (que hace dos años visitó la ciudad con su banda). El vino a grabar nuestro disco y a partir de esa amistad encaró un tour con nosotros, pero como músico. Y Pure Feeling están grabando un disco acá. Entre todos hacemos un formato bastante raro. Son como tres shows con una base, que va cambiando, de músicos de Brasil, Jamaica y Argentina. Con ese concepto llegará (mañana) la gira a Rosario.
—¿Cómo fue trabajar con Kenyatta en “El fuego en nostros”, el último disco?
—En realidad se encargó más del audio que de la producción. Fue quien lo grabó y lo mezcló. El disco lo teníamos demiado, lo escuchó, le pareció que estaba bien y se involucró más en el audio que en la producción artística. Ayer (por el jueves) grabamos un tema con él. Kenyatta es ingeniero de sonido, devino en cantante después de la sorpresiva muerte de su padre, Joseph Hill. Nos pasó una canción del padre y estuvimos todo el día tocando y mezclando. Un poco para tener registro de esta combinación y otro poco para matar el tiempo con algo creativo.
—¿Qué cambió desde 1996 además de la popularidad?
—Rebobinando noto que este momento de popularidad es una consecuencia del amor que tenemos por la música que hacemos. Nosotros nos juntamos a tocar sin proyectos de grabar, salir de gira o tener una vida de banda. Nos juntábamos, como quien se junta una vez a la semana a jugar a la pelota, para tocar. La banda fue creciendo y un año fue mejor que el otro. La banda mejoró mucho, se profesionalizó, damos un show muy diferente al que hacíamos, tenemos más gente trabajando con nosotros. Sentimos que avanzamos, que nos estamos produciendo mejor, tenemos nuestra sala, proyectos con músicos amigos, autogestionamos nuestros propios festivales y la llegada de artistas extranjeros. Nonpa tiene un piso más sólido.
—¿Y en el sonido?
—El sonido evolucionó un montón. Trabajamos hace muchos años con el mismo ingeniero, Adrián Pagliano. Hoy me doy cuenta que un ingeniero, en vivo, es casi o más importante que un músico, es el responsable de lo que la gente escucha. Además es importante que hace diez años que el nucleo de la banda es el mismo. Eso te da un lenguaje de mucho código arriba del escenario.
—¿Hay una necesidad de volver a las raíces del reggae?
—Hace cinco o seis años que el reggae explotó acá, una música que viene tocándose hace 40. Los músicos y el público argentinos de reggae tienen el oído más puesto en el sonido de la vieja escuela. Si bien han salido de Jamaica muchos artistas nuevos, me da la sensación de que, por un lado, queremos reinterpretar la vieja escuela de reggae jamaiquino, y por el otro, hacer más reggae, porque hace poco que entró acá si bien hubo bandas que no eran de reggae pero que lo hacían, como Sumo o Las Pelotas. Este estilo es la información que se está decodificando ahora. l