Jueves 15 de Noviembre de 2012
Mientras sus secuestradores dormían, Sonia rompió un ventiluz de su habitación de prisionera y corrió como pudo hasta la calle, rogando que el ladrido de los perros no la delatara. Alarmados por su estado físico, las primeras personas que pasaron no quisieron ayudarla, pero finalmente un taxi frenó y la llevó en busca de auxilio.
Así finalizó para Sonia Marisol Molina un calvario de casi 90 días en los que fue abusada, golpeada y alimentada únicamente con polenta, comida para perros y menos de un vaso de agua por día. Sus captores, Jesús Olivera y la periodista de Coronel Suárez Estefanía Heit, hicieron que Sonia perdiera más de 20 kilos durante el cautiverio, según publicó el diario La Nación.
Sin embargo, el camino hasta allí había empezado antes, a principio de año. En aquel momento, Jesús llegó a Río Colorado, en Río Negro, donde Sonia vivía con su hija de diez años. Se presentó como un pastor y bajo falsas promesas de crear una nueva iglesia, Jesús logró que Sonia vendiera su casa dos veces. El dinero nunca apareció y la iglesia jamás existió.
En mayo, Jesús le prometió a Sonia que la ayudaría a cumplir su sueño de estudiar abogacía. Le dijo que su esposa era abogada y que podría facilitar sus estudios en La Pampa. Entusiasmada, Sonia dejó Río Colorado y fue tras él. "Para Sonia, ese hombre era Dios", recuerda su madre. Nunca llegaron a La Pampa. Durante los siguientes seis meses la mujer vivió en Coronel Suárez. En agosto ya estaba en cautiverio. Sonia estuvo prisionera, alimentada con una mezcla de polenta y comida para perros. Según el informe médico, bebía menos de un vaso de agua por día y perdió más de 20 kilos.
Además, sufrió fuertes golpes en todo el cuerpo y fue abusada sexualmente en incontables oportunidades. Según cuenta la familia de la víctima, en el celular de Estefanía Heit se habrían encontrado más de 70 videos en los que se ve a Sonia y se escucha a la periodista decir frases como "ves que te hacés encima" o "no aguantás nada".