Lunes 24 de Noviembre de 2008
"Era de cajón que esto iba a pasar. Hace dos años que lo dije: tanta ostentación no podía ser de dinero limpio", opinó un empresario que conoció a Mario Roberto Segovia desde que se radicó hace dos años en Fisherton. A lo largo de la tarde, los vecinos del sector más selecto del barrio se enteraron por televisión de la caída de su vecino de Alvarez Condarco y bulevar Argentino y pasaron en sus autos a curiosear el allanamiento en el chalé. Ante cronistas y agentes dejaron una impresión unánime: "Tanta ostentación era sospechosa", coincidieron.
"Cuando compró la casa lo primero que dije fue: «Esto no es legal»", manifestó un vecino de Segovia que dijo ser amigo del anterior dueño de la propiedad. A través de ese conocido, según contó, supo que el hombre ahora detenido pagó la propiedad al contado, con 350 mil dólares que entregó dentro de un sobre. Puso como requisito que en la operación sólo interviniera su escribano. También a través un amigo en común, el vecino de Segovia dijo saber que el supuesto traficante de efedrina había adquirido recientemente un avión, que anoche los investigadores trataban de localizar.
"Dos Hummer, un Rolls Royce, un Land Rover, se compró la semana pasada un avión... tanto lujo es plata sucia", añadió un empresario que lo miraba de reojo cuando iba a jugar al golf al campo frente a la casa allanada ayer. Lo describió como un señor de unos cuarenta años, "gordo" y que vestía "sweter sin camisa y con cadenita". "Lo veía tomando una cerveza siempre solo en el bar Chipaco o en La Distinción", aportó un muchacho más joven, que también pidió anonimato.
"Había contratado seguridad armada para que vigilara sólo su casa. Hace un mes colgó un cartel que prohíbe sacar fotos. Todo ese movimiento de autos con vidrios polarizados y tanta ostentación eran sospechosas para un hombre que se presentaba como un exportador de bananas", aportó sus sospechas otro vecino del detenido.