Sustentos de la pesquisa
Para la investigación del juez federal Adrián González Charvay y el fiscal Orlando Bosca, el empresario Carlos Ruvolo y el rosarino Carlos Alberto Mulé son socios. "Ruvolo tuvo un rol preponderante en ingresar 1.235 kilos de cocaína en Europa y Mulé tuvo una participación trascendental encargándose de los trámites para la recepción de la carga en territorio español", explicó un vocero tribunalicio.

Domingo 14 de Abril de 2013

Para la investigación del juez federal Adrián González Charvay y el fiscal Orlando Bosca, el empresario Carlos Ruvolo y el rosarino Carlos Alberto Mulé son socios. "Ruvolo tuvo un rol preponderante en ingresar 1.235 kilos de cocaína en Europa y Mulé tuvo una participación trascendental encargándose de los trámites para la recepción de la carga en territorio español", explicó un vocero tribunalicio.

Tras ser detenido por la Policía Federal Mulé no declaró. Si lo hizo Ruvolo, quien indicó que conoció al rosarino por casualidad en el Hard Rock Café ubicado en el Paseo de la Castellana, en Madrid. Y que, hablando de la vida, lo orientó en el plano de los negocios. Esa declaración resultó inverosímil para el juez, quien dijo que es "absurdo" que un empresario haga negocios con alguien por el simple hecho de ser un argentino en el exterior.

Depósitos y viajes. Según la investigación, Mulé es apoderado de la firma Belfer Tex SRL, una textil constituida en Madrid en marzo de 2007. El 13 de diciembre de 2012, un par de días antes de que el cargamento fuera detectado, Mulé se contactó con el despachante de aduanas en Portugal para indicarle que el contenedor con la pulpa de peras debía ser trasladado a un depósito en la ciudad de Mérida alquilado por Belfer Tex SRL.

Además, Ruvolo y Mulé coincidieron en la península ibérica entre noviembre y el 15 de diciembre. Ruvolo partió desde el aeropuerto de Rosario el 28 de noviembre hacia Brasil y dos días después se embarcó a España. Regresó a Argentina el 16 de diciembre. Mulé salió de Argentina rumbo a España el 27 de noviembre y regreso el 15 de diciembre, inmediatamente después del hallazgo de la cocaína en el contenedor. "Mulé hizo diversos trámites y gestiones; y también el seguimiento de la mercancía", explicó una fuente.

"Para la acusación, cada uno (Ruvolo y Mulé) tuvo su rol en un plan trazado para traficar estupefacientes a Europa. Ruvolo hizo diligencias para lograr la exportación y el acondicionamiento de la droga oculta en tambores de pulpa de pera y Mulé gestionó, en carácter de administrador de la firma Belfer Tex, para recibir la droga en continente europeo. Así está la cosa", indicó una de las fuentes consultadas.