Jueves 13 de Septiembre de 2012
Robertino y Rodrigo Pezzotta sintieron un "click". Y desde ayer los hermanos que son referentes del squash en Rosario transitan una nueva etapa para sus carreras: la del profesionalismo. Encararon el mismo desafío hace siete años y volvieron a fojas cero por la causa que más atenta contra los deportes amateurs: la económica. Pero el nivel de juego y sus presentes alcanzaron un límite que prácticamente los obligó a buscar nuevas fronteras, con otros rivales y hacia otros objetivos.
Robertino, 1º del ranking nacional de mayores, y Rodrigo, 5º, ingresaron al circuito profesional para medirse con los mejores jugadores del continente y aquellos que vienen de Europa en busca de puntos para el escalafón del ranking internacional. Para eso ya están en la localidad brasileña de Maringa, la primera estación para iniciar la competencia a este nivel. Los dos arrancan las competencias con el ranking más bajo que les otorga el circuito a los jugadores que recién ingresan (580) y aspiran a superar las clasificaciones de los tres torneos de categoría challenger que tienen en sus planes. Además, competirán en Brasilia y luego en Caracas.
"Hicimos un click. Los jugadores más grandes del circuito internacional se fueron retirando y hay una camada no tan nueva que va creciendo. Estos últimos son jugadores a los que nos enfrentamos en otro momento y con los que no nos fue mal", contó Robertino sobre la decisión. En el medio hubo un factor clave: "El squash creció en Rosario y por suerte ahora hay gente con mucha predisposición para aportar a este deporte", agregó.
La incursión de los Pezzotta en el circuito internacional, donde serán los únicos rosarinos, no les significa un estreno. Hace siete años ingresaron a competir con la ilusión de crecer en su deporte pero la economía los obligó a volver rápido a casa: "Vivía muy intranquilo, nervioso. No sabía si iba a poder pagar el pasaje al próximo torneo. Esta vez, por suerte, uno puede pensar más en lo deportivo". La referencia del menor de los Pezzotta tiene que ver con la suerte que les tocaba vivir en cada torneo. Pasar de ronda también significaba sumar un dinero para mantenerse en la competencia. Perder no sólo era quedar afuera, también podía obligar a pegar la vuelta rápido, aunque el calendario tuviera otros planes.
En esa primera experiencia los Pezzotta promediaron el 140º lugar del ranking, cuando debieron parar. Desde entonces, pasó mucha agua debajo del puente: Rodrigo tuvo un ida y vuelta con su deporte y Robertino se convirtió incluso en medallista panamericano (fue bronce en Guadalajara).