Socavón y desinformación

Martes 12 de Octubre de 2010

Seducidos por el reality show transmitido en vivo desde Atacama, la mayor parte de la información se refiere a perforadoras, excavadoras, planes A y B y C y catálogos de taladros.
  Pero, entre los socavones de la mina, otras voces fueron acalladas. “Nuestra preocupación es que salgan los compañeros, pero también queremos que salga otra forma de relaciones laborales en Chile”, resaltó Javier Castillo, dirigente gremial de los mineros del yacimiento
  Agustín Latorre, dirigente de la Federación Minera de Chile (FMC), dijo: “La tragedia pudo evitarse si las autoridades hubiesen oído a los trabajadores cuando denunciaron que no existían medidas de seguridad en esa mina. Todo pasa por una visión de un modelo económico donde la obtención de mayores utilidades están por sobre la seguridad de las personas”.
  El relato producido, editado y difundido sobre el rescate burla a la rigurosidad periodística, la dignidad del trabajador y el acceso a la información y a la expresión. Debatir sobre el envío de empanadas a los obreros y las técnicas de perforación, entretienen, no informan. En ese sentido, el escritor chileno Hernán Rivera Letelier, nacido en un hogar minero, consideró “un asco la faramalla en torno al rescate”, y se negó a escribir y comentar la historia. Desde la prensa se fogoneó un culto a la “fuerza y valor patriótico de los mineros”. Casi sin remarcar que esos mismos trabajadores, en 2003 exigieron un recurso de protección para detener las inseguras tareas en la mina San José. Piñera anunció al rescate como “una metáfora para Chile, un verdadero renacimiento para los 33 mineros y también para el espíritu de unidad, fuerza, fe y esperanza” de Chile.
  Como sostienen los gremios, Chile debería ya ratificar el Convenio de la OIT sobre la seguridad y salud en el trabajo en minas. Dicen que con una salida de emergencia el rescate no hubiera demandado tanto despliegue.