Sobre barras argentinas en París

Lunes 08 de Febrero de 2010

Mónica Nizzardo tiene 43 años y es presidenta de la organización civil Salvemos al Fútbol. El 17 de febrero de 2004, cuando era vocal de la comisión directiva del Club Atlanta de la Capital Federal, presenció como un barrabrava rompía a martillazos una computadora, un televisor y los vidrios de la sede de la institución del barrio de Villa Crespo. Entonces, esta mujer que además es actriz egresada de la escuela de Norman Briski y docente de música, francés y teatro, no se amilanó. Se presentó en la comisaría 29ª de la Federal y contó lo que vio.
  Por esa denuncia, Julio César Dippy Dib, integrante de la barra de Atlanta, fue sometido a un juicio por daños. Aunque el fallo no fue favorable al club, Nizzardo no paró de denunciar la violencia ligada al fútbol y, junto al ex juez Mariano Bergés, fundó Salvemos al Fútbol.
  Pero no sólo denunció en comisarías y estrados judiciales, sino también a través del arte, su otra pasión. Así escribió la obra de teatro “Salvemos al Fútbol: hagamos el amor y no la guerra” y guionó la película de Pablo Tesoriere “Fútbol violencia SA”. Además, brinda charlas y conferencias en el país y en el exterior, hasta ser invitada por la Escuela de Altos Estudios de París para participar de seminarios sobre la realidad del fútbol argentino.
  Nizzardo tiene un recuerdo que la define. Produjo junto a Aníbal Garisto y Javier Orradre el documental “Siglo Bohemio, los 100 primeros años de Atlanta”, en el cual incluyeron imágenes de Juan de la Cruz Kairuz, quien jugó en Villa Crespo entre 1966 y 1967 y cuya venta a Newell’s fue la más alta en la historia del club. Cuando se enteraron que Kairuz había sido un represor en la última dictadura, lo excluyeron de la película.