Domingo 07 de Junio de 2009
El fútbol es resultado y Argentina anoche lo consiguió. Venció a Colombia 1 a 0 y encaminó su
pasaje a Sudáfrica 2010. Eso es innegable. Había que ganar por encima de todo y la prueba fue
superada. Pero enseguida llega el análisis y allí comienzan los interrogantes y las dudas, los
defectos tácticos y los desacoples defensivos, la superposición de delanteros bajitos y la carencia
de idiosincrasia colectiva. A un año del Mundial la selección como equipo hoy está peor que cuando
quedó eliminada por Alemania en la última competencia ecuménica, bajo las riendas de Pekerman. Allí
al menos, con falencias y virtudes, se jugaba a algo, a monopolizar la pelota y acelerar en los
metros finales. Ahora bajo la batuta de Diego Maradona el patrón de juego no aparece y sólo las
individualidades en cuentagotas salvan las papas. Hay que encontrar el rumbo cuanto antes. Hay
material para que la solidez en todas las líneas aparezca de una vez por todas. El reloj al Mundial
entró en la cuenta regresiva.
Es cierto que el piso del Monumental estaba como el de los potreros de Fiorito. Pero eso no
debe ser excusa para jugadores que militan en la elite europea y varios estuvieron ausentes sin
aviso. Fue pobre el aporte de Agüero, Gago le dio todas a los rivales, Demichelis no alcanza la
estatura de caudillo, Jonás Gutiérrez corrió y jugó como un perro galgo, Tevez fue pura voluntad y
Messi pareció el gemelo de Barcelona. Hay que hacer la salvedad de que cuando no hay estructura de
equipo las individualidades sufren los trámites.
Respecto a Gago y Jonás Gutiérrez, no se puede soslayar que jugaron como carrileros, con más
responsabilidad de marca y eso los condenó al aplazo. Entonces Argentina no encontró salida por las
bandas. Así quedó encerrada en un cuello de botella que determinó que en la primera etapa el
trámite sea tan soporífero que no hubo riesgo en el área colombiana. Pero sí los cafeteros
arrimaron peligro con remates de Marín y Rentería que chocaron con los reflejos de Andújar.
Diego leyó que con ese berenjenal el partido no se abría y mandó a Zanetti por Gago. Hubo más
orden y Argentina salió a comer los talones rivales. Allí hubo dos abanderados, que fueron Verón y
Mascherano, desdoblados para imponer presencia, y en base a sacrificio fueron a buscar la victoria
casi de prepo.
El chanfle de Verón terminó en el empeine del Cata Díaz, que rompió el arco cafetero y con
esa guapeada Argentina atesoró tres puntos de oro. La victoria fue sufrida hasta el final porque
nunca manejó el trámite y los colombianos, que no tuvieron peso ofensivo, pelearon en la mitad sin
mezquinar pierna fuerte. Andújar desactivo cada intento y el resto lo fallaron los rivales.
Tan agónica fue la victoria que Diego terminó con cuatro marcadores centrales: Díaz,
Burdisso, Demichelis y Heinze, además de Zanetti y Gutiérrez de carrileros. Casi seis defensores
cerca del área. Nada más evidente de que Argentina necesitaba ganar como sea y por suerte lo logró.
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