Martes 14 de Julio de 2015
Para definir el concepto de amigo no basta una sola palabra, porque es un concepto tan amplio que para definirlo tenemos que tener en cuenta muchas facetas que abarca este término. El origen etimológico de la palabra amistad no ha podido ser determinado con exactitud. Hay quienes afirman que proviene del latín amicus (“amigo”), que a su vez derivó de amore (“amar”). Sin embargo, otros estudiosos afirman que amigo es un vocablo griego compuesto por a (“sin”) y ego (“yo”), por lo que amigo significaría “sin mi yo”. Otros dicen que viene de “animi”(alma) y “custos” (custodia) o sea custodia del alma. En todo caso, la amistad es una relación afectiva entre dos personas y uno de los vínculos interpersonales más comunes que la mayoría de los seres humanos tienen a lo largo de su vida. Más allá del significado etimológico, hay muchas expresiones que a través del tiempo se han dicho sobre amistad. Muchas veces frases muy lindas como expresión de deseos, pero en muchos casos no se reflejan en hechos concretos nuestras palabras. Por eso el sabio Salomón ya había dicho que “en todo tiempo ama el amigo”. Pero yo quisiera hablarles de un amigo con mayúsculas, que no sólo habló sino que sus palabras se mostraron en sus hechos. El mismo ya lo había dicho: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”, y el no sólo lo dijo, sino que también lo hizo. Fue alguien que se ofreció voluntariamente para ser nuestro mejor amigo, y hoy sin merecerlo poder disfrutar de su amistad. Es un amigo que nunca falla, nunca nos deja solos, nunca nos abandona, está con nosotros en todo momento, su fidelidad y todos sus atributos son en grado superlativo. Su amor incondicional es infinito, e hizo por nosotros lo que nadie podría haber hecho. Cuando estábamos en el peligro más grande en que podría estar un ser humano, el puso su vida para salvar la nuestra. Por supuesto me estoy refiriendo a la persona bendita del Señor Jesucristo, que vino del cielo y murió en la cruz del calvario para salvarnos de nuestros pecados y compartir nuestra vida, desde ahora y por toda la eternidad. Apreciado lector, Cristo también quiere ser tu amigo, si quieres disfrutar de su amistad desde ahora, y tener la seguridad de pasar toda la eternidad con su compañía en el cielo, lo único que tienes que hacer es recibirlo en tu vida como tu salvador y gozarás de esta hermosa experiencia que hoy te comparto.
Jorge R. Alonso