Lunes 01 de Diciembre de 2008
Un integrante de la barra brava de Rosario Central se presentó el viernes en los Tribunales y quedó detenido por portación de armas de guerra. Se lo acusa de haber entregado tres pistolas y un revólver de alto poder de fuego a su novia para que los guardara en su auto la noche en que el primer equipo de Arroyito enfrentaba a Lanús. Esa chica y dos amigas estuvieron presas varios días en la seccional 9ª y en su momento afirmaron que desconocían la presencia de esas armas en el auto.
Los fierros fueron descubiertos por la policía durante un operativo de rutina implementado relación al partido que la tarde del 8 de noviembre iban a disputar Rosario Central y Lanús. Según fuentes policiales, a las 19.40 de ese día un llamado anónimo alertó a la policía que gente desconocida en el barrio estaba cargando armas en un Chevrolet Meriva gris patente FQK596 estacionado en Silva y Juan B. Justo, a sólo tres cuadras del Gigante de Arroyito.
Cuando los agentes arribaron al lugar indicado encontraron el auto sin ocupantes. Convocaron a un testigo y, aunque tenía las cuatro puertas cerradas, pudieron abrir el baúl que estaba sin llaves. En el interior del vehículo hallaron una cartera blanca debajo del asiento trasero derecho: allí había una pistola Hacker Koth calibre 40 con cargador y 10 municiones; un revólver Taurus calibre 3.57 con seis cartuchos; una pistola Bersa calibre 22 con siete balas; y una pistola Orbea calibre 6.35 con cinco cartuchos en el tambor y uno en la recámara.
Los policías secuestraron el auto y, junto con las armas, fueron hacia la seccional 9ª. Al labrar el acta aparecieron las tres jóvenes, que tienen 20, 24 y 25 años, y no tenían antecedentes penales, a denunciar el robo del vehiculo. Entonces quedaron pegadas por portación ilegal de armas de guerra. Una de ellas admitió que tenía una relación con un barrabrava, supuesto dueño de los revólveres.
Ese muchacho se presentó el viernes en el juzgado de Roxana Bernardelli. Se llama Fabio Manzo y quedó detenido porque el delito que se le imputa no permite excarcelaciones. Marcos Cella, su abogado defensor, cuestionó la requisa hecha por la policía del auto donde aparecieron las armas. "Fue ilegal. No había orden de ningún juez para abrir ese coche".