Se entregó el sospechoso de armar la emboscada y dijo ser inocente
Lo habían buscado en una sucesión de allanamientos, habían detenido a tres hermanastros y a su tío policía. Pero el hombre que desde el sábado estaba señalado judicialmente como organizador de la emboscada criminal contra el micro de hinchas de Newell’s apareció solo ayer por Tribunales. Estuvo una hora declarando y se lo llevaron esposado hacia la alcaidía de la Jefatura de Policía.

Viernes 12 de Febrero de 2010

Lo habían buscado en una sucesión de allanamientos, habían detenido a tres hermanastros y a su tío policía. Pero el hombre que desde el sábado estaba señalado judicialmente como organizador de la emboscada criminal contra el micro de hinchas de Newell’s apareció solo ayer por Tribunales. Estuvo una hora declarando y se lo llevaron esposado hacia la alcaidía de la Jefatura de Policía.
  Carlos Fernando F., de 28 años, apodado Chino, fue acusado provisoriamente de dos delitos por la jueza de Instrucción Nº 1, Roxana Bernardelli. El primero, amenazas coactivas contra su novia, quien llegó el sábado pasado a denunciarlo por hechos reiterados de violencia doméstica que no habían sido tomados en la comisaría de su zona. El segundo, el que le imputa haber sido autor, coautor y/o partícipe del atentado contra el micro que resultó en el homicidio de Walter Cáceres, de 14 años, y las lesiones graves a otras dos personas.

Yo no. A las 10 de la mañana el Chino llegó al primer piso sobre calle Moreno de Tribunales junto a su abogado Fausto Irure. No se amparó en la abstención: accedió a hablar para rechazar la idea de que estuvo en el armado del ataque al micro y sostener que era un trabajador.
  Los que lo acusan no le creen. Su pareja, de 20 años, sostuvo que le había oído decir, a tres horas del ataque, que había recibido el encargo de tramarlo y que todo había salido perfecto. También escuchó los nombres de sus mandantes y que le habían ofrecido 10 mil pesos por el trabajo. Lo hizo abrumada de recibir palizas rutinarias, ella y su hijo de dos años.
  En los allanamientos posteriores a esa denuncia se encontraron elementos que, se presume, producirán novedades. Hay una flota de teléfonos Nextel a nombre del Chino, varios de los cuales ya fueron localizados. Los investigadores sospechan que de los contactos y las llamadas de esos teléfonos, bajo pericia de expertos de una fuerza de seguridad nacional, surgirán nombres que podrían explicar tanto el atentado a los hinchas como las conexiones con el mundo de la droga.
  Es que esos teléfonos, presume un sector de los pesquisas, eran usados por la red comercial del Chino para distribuir droga. Uno de ellos fue secuestrado en la casa de un hermanastro, Pablo A., en San Nicolás 5261. A nombre de este último figura la flota de teléfonos que utilizaba el grupo del Chino. Y también otros bienes como motos: absorbía con su identidad los bienes adquiridos grupalmente, se presume, con fondos sucios.
  La novia del Chino, que ahora está bajo protección gubernamental, contó el sábado a mediodía en Tribunales que en la seccional 11ª no le habían querido tomar varias denuncias de violencia de su pareja y que eso era, según ella decía, porque el Chino gozaba de protección en esa seccional pagando 3 mil pesos mensuales para poder vender droga.
  Muy significativo: mientras estaba con la jueza la joven recibió una llamada del Chino que decía saber dónde estaba ella y le formulaba una amenaza por lo que pudiera decir: que la mataría a su madre y a ella misma si lo perjudicaba. Esta es la base de la denuncia de amenazas coactivas que ayer le imputaron formalmente. La incógnita es quién pudo avisarle al presunto autor de la intimidación que su pareja estaba allí. La sospecha es que pudieron ser policías porque, de hecho, había policías que sabían que la mujer estaba en el Palacio de Justicia.

El saludo. Sin esperar, la jueza Bernardelli convocó a su juzgado al jefe de la 11ª y a su secretario privado. La chica que declaraba no reconoció al jefe. Entonces del tribunal ordenaron llamar al secretario privado del comisario, un cabo primero que esperaba estacionado en la calle en un Ford Taunus rojo. Cuando este suboficial entró los presentes se sacudieron: “Hola, C...”, le dijo la chica, saludándolo por su nombre. Luego diría que era quien recibía la plata de su novio.
  Esto no alcanza para ninguna imputación: son simplemente los dichos de la chica. No obstante su planteo se inserta en una cadena de testimonios que tienen lógica: de hecho en los allanamientos posteriores la policía encontró pruebas de cosas que la joven había dicho. La jueza retuvo los dos celulares de los policías de la 11ª, ahora removidos, sumariados y en disponibilidad. Esos aparatos también están bajo pericia. Y según los contactos que se encuentren ambos deberán dar explicaciones.
  Hasta ahora no hay evidencia objetiva que conecte al Chino con los eslabones superiores que, según la sospecha, le habrían ordenado el atentado al micro. Sin embargo la hipótesis principal no se mueve: una emboscada de un grupo de la vieja barra de Newell’s contra la nueva. Es también lo que dijo el padre del chico asesinado.
  Ayer fue indagado también el suboficial detenido en Villa Gobernador Gálvez el lunes bajo la sospecha de haber provisto armas para la emboscada. Este hombre, Guillermo A., de 44 años, es tío del Chino. Una comprometedora foto tomada en un teléfono Nextel lo deja en un lugar frágil: los muestra a ambos con armamento, entre ellas fusiles ametralladora y pistolas 9 milímetros. Tras el interrogatorio continuó privado de libertad.