Lunes 30 de Noviembre de 2009
Buenos Aires.— El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 5 de Capital Federal dará a conocer hoy
su veredicto en el juicio a dos pintores acusados del crimen de la odontóloga Mariela Frydman,
apuñalada y estrangulada hace dos años en su departamento del barrio de Núñez.
En la audiencia los imputados Carlos Duarte, de 37 años, y Maximiliano
Barrios Merelles, de 26, tendrán la oportunidad de pronunciar sus últimas palabras antes de conocer
el fallo. Luego de un cuarto intermedio los jueces Rafael Oliden, Fátima Ruiz López y Adrián Pérez
Lance darán a conocer su veredicto.
El 19 de noviembre pasado, tanto el fiscal del juicio, Horacio González
Warcalde, como los abogados de la querella de la familia Frydman, solicitaron la pena de prisión
perpetua al considerar a los pintores coautores de los delitos de “robo en concurso real con
homicidio calificado criminis causa”, es decir, matar para ocultar otro delito y lograr la
impunidad.
En tanto, el abogado de Barrios Merelles, Reinaldo Bandini, y el
defensor oficial de Duarte, Gustavo Iglesias, pidieron la absolución de sus clientes al considerar
que no hay pruebas en su contra.
Prueba clave. Sin embargo el fiscal como los abogados querellantes Néstor
Ponce y Liliana Machiavelo dieron por acreditado que Duarte y Barrios Merelles, aprovechando que
realizaban tareas de pintura en el edificio, entraron a robar al departamento de Frydman, de 34
años, y la odontóloga llegó de imprevisto, los sorprendió y fue brutalmente golpeada y luego
asesinada para que no los delatara.
Para ambas partes la prueba clave fue un informe de la compañía
telefónica que acreditó que dos días después del crimen el celular Motorola V-3 robado a la
odontóloga fue activado con el chip de la línea de celular del albañil Barrios Merelles. En su
descargo, el albañil dijo que lo había encontrado tirado en el palier del noveno piso y se lo llevó
para regalárselo a su mamá.
Para la fiscalía y la querella quedó claro que Duarte y su ayudante
Barrios Merelles, ambos de nacionalidad paraguaya, fueron los encargados de pintar el balcón del
piso donde vivía la víctima. Según la acusación, los imputados descubrieron que una hoja del
ventanal del balcón no cerraba porque tenía una falla y aquel 26 de noviembre de 2007 entraron a
robar.
Sin embargo, la odontóloga cambió de rutina, llegó alrededor de las
14.30 y cuando entró a su cuarto se encontró con los pintores. La golpearon brutalmente hasta
dejarla casi inconsciente. Luego la llevaron a la bañera, le ataron con un cable las muñecas, le
sujetaron con prendas de vestir los tobillos a las canillas y la asesinaron de siete puñaladas en
el cuello y el tórax. Le robaron el celular, un reloj y la billetera. No llegaron a encontrar 17
mil dólares que había en un ropero.
La causa dio un vuelco cuando un detective de Homicidios descubrió la
falla en el ventanal del balcón y llegó el informe a la compañía telefónica. La policía detuvo a
los dos pintores en mayo de 2008. (Télam)