Santo Tomé: brutal paliza de agentes a un joven

Viernes 21 de Noviembre de 2008

Dos policías del Comando Radioeléctrico de Santo Tomé son investigados por la feroz golpiza que le propinaron a un muchacho de 18 años que gozaba de un permiso de salida de la cárcel de Las Flores, donde purga los últimos días de una condena.

M.R.M. gozaba de su última salida transitoria del pabellón juvenil de Las Flores. Con 18 años recién cumplidos, imaginó una nueva vida en compañía de Cintia, su concubina, y sus dos hijos varones, uno de 2 años y otro de 8 meses. Consiguió trabajo con su abuelo en una obra en construcción y esperaba la libertad definitiva que estaba a la firma de la jueza Ana Elvira.

El 6 de noviembre M.R.M. fue detenido en la calle y le pidieron que se identifique. Exhibió el permiso de salida de la cárcel y continuó su marcha. Pero al otro día, tras el almuerzo, todo cambió. Se sentó en la vereda de la casa de una tía de su concubina, en el barrio Villa Adelina de Santo Tomé, junto a su pareja y sus hijos. Hasta allí llegaron dos agentes del Comando Radioeléctrico que se bajaron del patrullero con Itakas y le pidieron que se apoyara en el vehículo para requisarlo.

El muchacho volvió a exhibir el papel que acredita el permiso de libertad y los agentes se lo rompieron y comenzaron a agredirlo con golpes y patadas confundiéndolo con otro menor que gozaba de un permiso similar. En el piso y reducido, los agentes le dieron varios culatazos en la espalda. El chico logró zafar de los golpes e ingresó a la vivienda. Allí fue alcanzado por los policías y golpeado en la cabeza con el lomo de una cuchilla.

Amenaza. Según el relato de Cintia, uno de los agentes le dijo a su compañero: "Dejalo que dispare y cuando sale afuera lo quemamos, total es uno más".

"Es tremendo lo que sucedió. M. estaba rehabilitándose, estaba trabajando en la construcción junto a su abuelo, tenía un buen comportamiento y ahora está con serios problemas por las severas secuelas que le dejó la golpiza", dijo Cintia.

La joven hizo la denuncia en la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, en la Dirección de Asuntos Internos de la policía y en la Fiscalía a cargo de Liliana Lauxmann.

Ante los investigadores, los policías ensayaron una justificación para aclarar la agresión. Dijeron que el menor habría intentado huir, que estaba armado y que representaba un peligro para el barrio. "Eso de ninguna manera puede ser excusa, al delincuente reducido se le deben aplicar todas las garantías del procedimiento, preservar las pruebas, convocar en ese caso a los testigos de los episodios que ellos mismos señalan en sus dichos y dar intervención judicial. Ya no hay margen para semejante accionar", dijeron en la Dirección de Asuntos Internos de la policía.