Miércoles 17 de Abril de 2013
Un suboficial de policía que estaba en disponibilidad fue apresado ayer acusado de violar y matar a puñaladas a la joven estudiante María Florencia Morello, de 21 años, el 1º de octubre de 2005 en el hall de un edificio céntrico de la ciudad de Santa Fe. Para el juez Sergio Carraro, sobre el suboficial J. L., de 33 años, recaen firmes sospechas de ser el autor del atroz suceso que convulsionó a la capital provincial hace 8 años.
Para llegar al sospechoso, el magistrado se valió de un testimonio tan sorpresivo como inesperado. La historia remite a fines del año pasado cuando un hombre se presentó en Tribunales y solicitó hablar con un juez.
Así, el hombre narró que en octubre de 2005 estaba internado en un sanatorio cuando entró en conversación con un hombre joven que se encontraba en la cama de al lado y a cada rato le preguntaba por la suerte corrida por una chica que había sido encontrada gravemente herida en un edificio céntrico. La insistencia por saber el destino de la chica llamó la atención del testigo que, así y todo, escuchaba pacientemente. Cuando llegó la muerte de Florencia, el sospechoso retomó las conversaciones revelando detalles del caso, lo que agudizó las sospechas de su ocasional compañero de habitación.
Pero ese testigo ocasional recién en diciembre pasado se acercó al juzgado y volcó lo que sabía. Mientras tanto, el sospechoso ingresó a la policía en 2009, fue derivado a Rafaela y en 2012 fue pasado a disponibilidad por una tentativa de homicidio contra una mujer.
El asesino de Morello dejó numerosos rastros en el cuerpo y en las prendas de la chica. Ahora una serie de exámenes de ADN terminó por convencer a los investigadores de que estaban detrás del hombre indicado y ayer lo apresaron en Helvecia.
La mañana del sábado 1º de octubre de 2005 Florencia Morello salió de su casa del barrio Roma y fue caminando a su trabajo como moza de un bar en la terminal de ómnibus capitalina. Pero en Irigoyen Freyre al 3000 fue atacada salvajemente y obligada a entrar al hall de un edificio. Poco después, un joven que pasó por allí la vio ensangrentada y semidesvanecida y llamó a la policía. Tras cinco días de agonía falleció.