Rompeportones
Escribe Bigote Acosta. Leíste el diario. Están decomisando cohetería trucha. ¿Qué significa trucha? Porque la ropa, las telas, el material de confección trucho es la que no tiene marca original de fábrica ni controles de calidad ni el material con que originalmente se confeccionan ni los derechos de importación ni nada. Trucha, eso es trucha.

Lunes 19 de Diciembre de 2011

Leíste el diario. Están decomisando cohetería trucha. ¿Qué significa trucha? Porque la ropa, las telas, el material de confección trucho es la que no tiene marca original de fábrica ni controles de calidad ni el material con que originalmente se confeccionan ni los derechos de importación ni nada. Trucha, eso es trucha.

Tony suele ponerse loco con algunos temas. La mercadería ilegal lo saca de sus casillas. Eso y no tener cigarrillos. Es el único que debería dejar de fumar, pero si dejase no podríamos quejarnos del asunto central, del poco aire en los pulmones que acaso sea por los años, los achaques, los desarreglos. En fin. Alguien debe ser culpable de los propios males. Uno no.

Roberto entró en el tema. Truchos son los departamentos construidos con material de menor calidad, con las cañerías de menor espesor y plástico malo, con paredes de yeso, de ladrillos de canto, grifería berreta y azulejos de segunda. Algunas construcciones se hacen en un año con contrapisos de material basura, columnas escasas y aberturas torcidas. ¿Alguien va a vivir a esas casas? Es que los autorizan. Los dejan construir con cada cosa. No todos. No. Pero las construcciones truchas son truchas. No se construye como antes. Hasta ahí tenés razón, no se construye como antes.

Médicos truchos son los que dicen que te curan mirándote a los ojos. La fe ayuda y todos los médicos sabemos que la medicina es sicosomática, pero la hipertensión es la hipertensión, una fractura es una fractura un divertículo es un divertículo y un aneurisma es un aneurisma. Que el paciente le ponga ganas es lo mejor, pero la enfermedad es la enfermedad. Il dotttore Danielito estaba filoso.

El Lalo trajo cordura: muchachos deberían oír lo que dicen. Están diciendo que el lunes es lunes y que el sábado es sábado; -¿Está mal? preguntó Roberto. No, pero es obvio. El cordobés apareció y confieso: me sorprendió. No cuñao, lo verdadero no es falso y lo falso no es verdadero y todo puede estar cambiao.

Nos callamos. Trucha es un pez teleósteo, de los fisóstomos de agua dulce, color pardo con pintas rojizas o negras, muy apreciado por su carne sabrosa y delicada. Pero eso es la trucha y no lo trucho. Está bien y está mal, cuñao. En Argentina el concepto "trucho" significa "mentira", embuste, mentiroso, fake, falso, impostor, fingir... Hasta hay un verbo, el verbo truchar. Yo trucho, vos truchas, el trucha. No es un salmoncito nada más. Está el que es medio trucho, el que trucha. El que es truchado. Hay que fijarse en la simbología de las palabras que emitimos sin advertir que su sola emisión posibilita.

Lo pararon en seco el Lalo y el mozo. Los dos mozos. El tucumano y Marquito (sin ese, recordar). Buenas. Colecta de fin de año, señor Lalo. Lalo lo miró al cordobés para comérselo y lo pensó mejor: Cordobés, atendelos vos. El cordobés carraspeó. El cordobés, ya se sabe, en cuestiones de arremangarse no es de los más ligeros y en cuestiones de contribuir es sordo, ciego y mudo. El cordobés en cuestiones de generosidad es la suma de los tres monitos, el que no ve, el que no habla y el que no oye. A que se debe el requerimiento que de un modo intempestivo traen en esta mañana de sábado a la humilde mesa de amigos que hemos constituido?

A veces me dan ganas de pegarle. Los muchachos, seguro querían un peso o dos. Marquitos interrumpió mis pensamientos y me hizo callar la boca. La boca de los pensamientos, quiero decir, es un dicho, me tapó la boca. No había hablado pero era lo mismo. Yo me entiendo. Nooo, don cordobés, no es lo que usted apresuradamente piensa. Marquito (sin ese, recordar) suele ser irrespetuosamente respetuoso. El cordobés se lo merecía. Las autoridades de la comisión de requerimientos especiales, donde dejan participar a las mujeres de los miembros de la comisión directiva, han decidido comprar fuegos artificiales para festejar el 31 a la noche en la cena de socios.

Donde harían explotar los fuegos artificiales, preguntó Roberto. En el techo cuñao, no los van a poner en el salón de actos con el busto de San Martín y la bandera argentina. Roberto estaba en mitad de una de sus clásicas maniobras distractivas te amaga con un tema y te pega con el otro, típico juego de las bochas, la rayada y la lisa, esas cosas. Porque depende de cuánta gente puede ser la que se concentre serán unos los fuegos artificiales y no otros. No, señor Roberto se espera como a 200 personas el 31 a la noche. Si, pero si comen poco o mucho y el costo. No señor Roberto, interrumpió un mozo, el tucumano que es menos calmo que Marquito (recordar: sin ese) es un precio fijo y uniforme para los mayores y otro para los chicos. Seguro que son caros estos agasajos. No, dijo Marquito, cobrarán unos 160 pesos, con champán, helados y confites, después café. No tardó un segundo, Roberto tiene esas cosas. No tardó un segundo y dijo: con 32 mil pesos de recaudación les alcanzaría para un minuto de fuegos sobre la costa que están alrededor de 30 luquitas el minuto. Sin IVA. El tiempo no tiene IVA, dijo tony. El cordobés volvió a meterse: con algunas chichís que conozco el tiempo no tendrá IVA pero tiene recargo te aseguró que tiene. Y sonrió. El cordobés lo mejor que hace es reírse de sus cosas. Lo hace callado. No jode. Fue Lalo el que se volvió práctico. Hablen con el coloradito está viniendo de Brasil. ¿Cómo de Brasil? Sí, viene de Brasil viene con una caravana de camiones remolque con bananas y otras cosas. Otras frutas. No. Pero tendría que descargar y viajar hasta Alvarez, ahí está la fábrica de cohetes. El Lalo sonrió. Dije otras cosas. Cohetes, dijo Roberto. Ahora sos vos el equivocao, dijo el cordobés, de Brasil contrabandean garotos. ¿Cómo garotos? Sí, cuñao, los bombones.

El Lalo, para ahorrar tiempo, le entregó un papel con el pedido al tucumano que se fue para dentro. Que dice don Lalo, dijo Marquito (aclaró: sin ese)- Ustedes dicen que en Alvarez está la fábrica, pero esos son cohetes argentinos, estos son de Brasil vienen escondidos entre las bananas. Son truchos, dijo Roberto. No, son ilegales. Ese es el asunto. No hay cohetes truchos, hay cohetería ilegal. Los decomisan y si aparecen los pícaros los vuelven legales. Legal o ilegal. Es lo mismo que robarse un auto Fiat o una zapatilla Adidas. Es robada, pero no es trucha.

Nosotros el explosivo lo hacíamos con clorato de potasio y azufre, lo metíamos dentro de un bulón grande que tirábamos contra la pared, hasta que pasó lo que le pasó a Jorgito. Le dio fuerte a la rosca. La mano como una flor. Pobre. Peor a Carlitos, dijo Tony. La puso bajo media baldosa y la pateó. Bueno, el tobillo como una flor. Eso poníamos en las tapitas de cerveza en la vía del tranvía. El cordobés, falto de protagonismo, porque no sé si es una falla de construcción o de la infancia, él fue criado pupilo en la primaria y con los milicos en el Liceo en la secundaria, pero es notorio que no había tenido infancia. El cordobés dijo: me compré una honda, una gomera para tirar rompeportones con mis nietos. Los rompeportones ¿son legales? Legales no sé, pero peligroso sí. Danielito que por estar cerca de las fiestas, una promesa, vaya uno a saber por qué no había mentido casi nada. No resistió y dijo lo suyo. Pepe se llamaba mi amigo, él creyó que era un bombón y mordió un rompeportón.

Ni Marquito se quedó. El cordobés le gritó de lejos: cuando venga el coloradito te vuá a mandar algunas caja de cien tiros y como 20 redondeles. Me moría por preguntarle qué serían los redondeles en cordobés básico, pero se hacía tarde. Como dice el dicho, tarde donde nunca pasa nada. Ni esquivando los viejos buscapiés hubiésemos disparado tan rápido.