Lunes 20 de Septiembre de 2010
El ex cantante de Led Zeppelin, Robert Plant acaba de lanzar su nuevo álbum de estudio,
“Band of Joy”, un trabajo que encuentra a un artista tranquilo, que intenta volver a
sus raíces de la mano de su primer grupo Band of Joy. Y como el álbum todavía no fue editado en la
mayoría de los países —sólo está disponible en Inglaterra y Estados Unidos —, el
vocalista británico decidió subirlo completo a internet.
Plant comentó en su sitio web que “fue genial trabajar en estas
nuevas canciones. Estoy disfrutando tal creatividad y vitalidad. Ha sido un cambio sorprendente de
dirección para todos nosotros y como grupo hemos desarrollado una nueva onda”.
El rubio cantante de pelos enmarañados también habló en los últimos días
de su carrera solista: “No tiene nada que ver con la vanidad, el ego y el éxito visible. Se
trata sólo de estar en la tierra de la música. Pasé tres, cuatro, cinco años en los que no toqué
una sola canción de Zeppelin, a partir de 1981, porque se trataba de no apoyarse solamente en
Zeppelin. He pasado de estar en esa banda enorme a recoger los frutos de mi propio
talento”.
Basta de rock. Robert Plant ya no siente el espíritu del rock and roll. El
vocalista prefiere otros estilos más tranquilos y otro ritmo de vida; según él, se trata de
“penetrar en el corazón de la música”.
Tras asistir a un concierto de la banda de blues-rock Them Crooked Vultures, en la que toca
John Paul Jones, bajista de Led Zeppelin, Plant reflexionó: “Ahora me siento muy lejos del
rock duro. Es bastante extraño, cómo mis caminos y los de John parecen haberse cruzado. Cada uno
nos hemos metido un poco en el mundo del otro”, y admitió que ya no está como para ir a
conciertos de rock, porque sus oídos ya no soportan el nivel de decibeles y después se pasa dos
días reclamándose haber ido a este tipo de shows.
“Band of Joy” significó para Plant el no definitivo a la
millonaria y esperada gira global de Led ZeppelIn —el nombre más popular de la música
británica en los 70— que nunca dio luz. La superbanda se juntó una sola vez, durante un
concierto a fines de 2007, cuando su historia estaba galvanizada por el recuerdo, ya descritos como
“la mejor banda de rock de todos los tiempos”. Y fiel a su promesa, Robert Plant dio un
paso al lado y dijo nunca más.
La bella y la bestia. El nuevo disco del cantante celebra su regreso al bluegrass,
country y el horizonte pastoral que revistió su mayor acercamiento a la aclamación especializada:
“Raising Sand” (2008), junto a la cantante Alisson Krauss, placa ganadora de cuatro
premios Grammy y responsable por tres millones de unidades vendidas. “La bella y la
bestia”, como fueron inmediatamente bautizados, partieron de gira y no pararon ni ante los
portafolios con millones que desfilaron frente a Plant para armar una gira de reunión con Zeppelin.
Sobre lo que encontró en Alison Krauss, Plant explicó: “A ella le
encanta sentarse en la sala cantando las viejas canciones, de la misma manera en que solía hacerlo
mi abuelo en Black Country: se sentaban alrededor con violines y a cantar. Nunca pensé que tuviese
mucha importancia, hasta que me di cuenta de que todos mis recuerdos del padre de mi padre eran
alegres. Era muy divertido, y fue el miembro fundador de una banda de música famosa en todo el
Black Country. Tocaba el piano, el trombón y el violín. Mi padre también tocó el violín. Los tres
nos llamamos Robert”.
“Band of Joy” es la reafirmación de ese desinterés: Plant
sigue su inmersión en los sonidos esenciales, cargándose más hacia el blues-rock, con los pies
plantados en Nashville (hasta allá se trasladó para capturar ese sonido), otro en la tradición del
temprano Van Morrison, armado de un repertorio prestado desde el catálogo de bandas como Low o Los
Lobos.
. “Quería mezclar mi personalidad con el trabajo de otras personas
y patear un poco la puerta para abrirla. Canto de la forma que canto, y para atacar esas canciones,
sólo lo puedo hacer al estilo Plant”, explicó el cantante en la presentación del nuevo álbum.
Plant suma 62 años y celebra con su nuevo disco, que le da un nuevo
empuje para girar una vez más por el mundo. De Zeppelin, sólo el recuerdo de un globo ardiendo.