Viernes 08 de Marzo de 2013
Con el casco puesto, el delincuente se bajó de la moto y baleó la ventanilla de un auto estacionado en doble fila. A la vista de varias personas que transitaban por la calle, se metió en el vehículo en busca de algo que no encontró. Entonces se cruzó al rapipago donde estaba el conductor del coche y a punta de pistola le exigió el dinero. La víctima vaciló, entonces el ladrón fue directamente al bulto que engrosaba uno de sus bolsillos, manoteó cerca de 23 mil pesos, subió a la moto y se fue.
El atraco ocurrió ayer pasado el mediodía en Alem al 1300 y, más allá de la osadía casi descarada del ladrón, otro detalle lo torna más particular. Es que si bien la secuencia huele a salidera bancaria, la víctima —un contador de 52 años que se dedica a la construcción— rechazó esa posibilidad ya que —aseguró— tenía guardado ese dinero en su casa de donde había salido horas antes.
Doble fila. Ayer a las 14 Daniel S. estacionó su Honda Civic negro casi en la esquina de Alem y 3 de Febrero. El contador dejó el auto en doble fila y cruzó a un local de lotería del Banco de Santa Fe para pagar unas cuentas. De pronto escuchó un estallido: un motociclista había destrozado de un balazo la ventanilla delantera izquierda de su coche y se metía en el vehículo. Testigos vieron al ladrón revisar la guantera del Honda y un maletín pero se ve que no halló lo que buscaba.
Sin dudarlo, entró al local donde estaba Daniel S. y lo amenazó para que le entregara dinero. Al parecer el contador se negó pero esto no convenció al hampón, que le arrebató la plata que llevaba en un bolsillo.
Si bien la víctima vio al ladrón actuar solo, testigos indicaron que un cómplice lo esperaba en la moto. En principio, ayer no había mayores descripciones del rodado ni del maleante, que estaba vestido de negro y con el casco puesto. En ese sentido, se aguardaba el aporte de lo que pudieran haber registrado las cámaras de vigilancia del local donde finalmente se perpetró el atraco.
Una hora después del robo el Honda seguía en el sitio donde había sido baleado. La ventanilla delantera izquierda estaba destrozada y en la puerta del acompañante podía verse un hueco que había dejado el disparo. En el lugar se levantó una vaina servida calibre 9 milímetros.
Por el auto. Si bien el asalto concuerda por su mecánica con una salidera bancaria, la víctima desestimó —al declarar en sede policial— incluso que la estuvieran siguiendo. "Este hombre es un contador que se dedica a la construcción, pero no tiene personal a cargo sino que contrata. Según contó, ayer salió de la casa con este dinero, fue hasta Funes a ver un chalet que está edificando y luego volvió a Rosario con la idea de comprar cerámicos, cemento y una caldera para esa obra. Pero como se le hizo tarde y cerraron los negocios decidió hacerlo después y entonces pasó por ese local para realizar unos pagos", relató el titular de la comisaría 1ª, Ramón Fernández.
Según el comisario, el contador asaltado descartó que lo hubieran estado siguiendo. Basó su afirmación en que no venía de ningún banco o entidad financiera y arriesgó que tal vez el o los ladrones intentaron el golpe al azar al notar que él se movilizaba en un auto costoso.