Retiran la última estatua ecuestre de Franco
Madrid/Santander. — Sólo una vez apareció fotografiado como jefe de Estado a lomos de un caballo pasando revista a las tropas. Fue en 1945, en el Desfile de la Victoria. Pero esa imagen de Francisco Franco se convirtió en un emblema de la dictadura que perduró en España. Ayer, más de 30 años después de su muerte, desaparece la última estatua ecuestre de Franco.

Viernes 19 de Diciembre de 2008

Madrid/Santander. — Sólo una vez apareció fotografiado como jefe de Estado a lomos de un caballo pasando revista a las tropas. Fue en 1945, en el Desfile de la Victoria. Pero esa imagen de Francisco Franco se convirtió en un emblema de la dictadura que perduró en España. Ayer, más de 30 años después de su muerte, desaparece la última estatua ecuestre de Franco.

Bajo la lluvia y la mirada atenta de cientos de viandantes, los operarios comenzaron a trabajar a primera hora en Santander, en el norte de España, para separar la base de la estatua de su pedestal. Es "una buena noticia para las miles de víctimas de la dictadura franquista que han tenido que convivir durante treinta años de democracia con numerosos monumentos que exaltan a quienes conquistaron el poder a través de un golpe de Estado", dijo la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Las estatuas ecuestres de Franco, dispersas por la geografía española, fueron objeto de debate desde la llegada de la democracia a España tras la dictadura. Pero resistieron en sus pedestales para satisfacción de los nostálgicos del franquismo y desesperación de quienes denostan 40 años de dictadura.

La de Santander era la última estatua del general a caballo que quedaba en un espacio público. Su retirada se decidió hace cuatro años pero se aplazó hasta que tuviera lugar la reforma de la plaza del Ayuntamiento de Santander, un lugar que hasta el año 2001 se llamó plaza del Generalísimo Franco. En ella se instaló la estatua ecuestre en 1964. Tras la remodelación del lugar, Franco y su caballo de cobre no regresarán a ella. El alcalde, del conservador Partido Popular (PP), quiere instalarla en el futuro museo de Cantabria, como "elemento histórico".

La de Santander es una de las estatuas ecuestres de Franco más emblemáticas. Es gemela, hecha con el mismo molde, de la que en Madrid presidió durante 46 años la plaza San Juan de la Cruz, cercana al céntrico Paseo de la Castellana, y que fue retirada con gran polémica en marzo de 2005. Su autor, el escultor José Capuz, se inspiró en otra estatua ecuestre para hacerla: la de la ciudad italiana de Padua que Donatello erigió en el siglo XVI y que está dedicada al "condottiero" Erasmo de Narmi, conocido como "Gattamelata".

La retirada de la estatua de Madrid la ordenó la ministra de Fomento, Magdalena Alvarez, un año después de que los socialistas llegaran al gobierno y cuando estaba a punto de cumplirse el 30º aniversario de la muerte de Franco. "Es impensable que en ámbitos públicos existan recuerdos de dictadores", defendió entonces la decisión el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

La ley de la memoria histórica, aprobada en 2007, permite a las administraciones retirar escudos, insignias, placas y menciones conmemorativas de exaltación de la sublevación militar de 1936, la Guerra Civil (1936-1939) y la represión durante la dictadura (1939-1975). Pero incluso antes de aprobarse esta ley ya habían sido retiradas estatuas del dictador, como la de Ferrol, ciudad natal de Franco.

Sin caballo. Ahora sólo queda una estatua de Franco: está en la ciudad autónoma de Melilla, norte de Africa, pero en ella el dictador no está a caballo, sino de pie, y pronto será retirada. No obstante, para algunos como el ex ministro franquista José Utrera Molina, "Franco cabalga aún en la historia de España". Otros prefieren centrarse en que la memoria del dictador está desapareciendo al menos de las calles.