Domingo 10 de Enero de 2010
Según se pudo reconstruir del diálogo con familiares, investigadores y vecinos, Alfredo Nasurdi era una persona de vida ordenada y rutinaria. Gustaba de acostarse temprano y levantarse al alba. El viernes por la tarde, cerca de las 18, en su auto particular acompañó a su esposa hasta el casino de la ciudad en la zona sur.
Una vecina de la cuadra contó a este diario que su marido preguntó a Alfredo por qué había decidido no permanecer él también en el casino. "El le respondió: «A mi no me gusta eso»", recordó la mujer.
Antes de regresar a su casa Nasurdi pasó por un negocio y compró comida. En la cocina se halló un ticket con el horario de la última compra. Nadie lo vio llegar. Guardó el auto en el garaje que tiene el domicilio. Según sus familiares luego cenó, miró televisión y se acostó.