Domingo 16 de Octubre de 2011
Luego de darle una forma a esta carta en mi mente, caí en la cuenta de que hoy es el "Día de la Madre", y definitivamente creo que es un muy buen momento para esta reflexión. Soy mamá de 2 chicos y tengo 37 años. Trabajo desde los 17, y la mayor parte del tiempo durante estas dos décadas lo hice en un mismo lugar. Lugar del que me fui por mi cuenta en dos ocasiones. La primera vez coincidió con mi primer hijo y mi necesidad de quedarme un tiempo en casa y disfrutarlo. La segunda vez al cabo de 5 años y varios sucesos importantes, cuando dije: "hasta acá llegué, tengo que parar la pelota un tiempo". Y lo hice, me dediqué a reconstruir lazos, recuperar espacios que se habían llenado con personas a las que les delegué mi rol durante mucho tiempo. Pero lo cierto es que por distintas razones hoy, dos años después, estoy buscando trabajo. Tarea difícil si las hay, dada la situación económica general desde hace un tiempo. Pero aún más, si como yo, se tiene más de 30 años e hijos. Los puestos (pocos) ofrecidos en este y otros diarios y en los portales o páginas de Internet, son para señoritas de entre 20 y 30 años, con experiencia comprobable en un sin fin de rubros (a veces innecesarios dado el puesto) y por supuesto full time (o sea sin familia). Sin mencionar, además, la cantidad de conocidos, familiares y/o amigos que pregonan cosas como: "No, mujeres acá no toman porque faltan mucho", o "prefieren hombres, porque no piden licencias, ni horas por enfermedades o eventos de los hijos." Así es que me pregunto: mujeres ¿qué hemos hecho? ¿Fuimos tan descuidadas e irresponsables con nuestros trabajos que ya no nos eligen? ¿Nos abusamos de nuestra condición de madres? Ahora bien, encargados de la selección del personal: ¿no es exagerado poner semejantes topes en la edad, sin antes evaluar la idoneidad o la capacidad para el puesto en cuestión? Existen muchas mujeres como yo, que se formaron con la "cultura" del trabajo, y que como yo, ni se animan a mandar su CV dadas las excluyentes pretensiones en cuanto a la edad, aunque nos consideremos aptas y eficientes a pesar de haber sobrepasado el límite trágico de los 30 años o que hayamos querido formar una familia. Además, es hasta peligroso contestar algunos avisos, ya que el envío del CV hay que hacerlo sólo a una dirección de mail, de un particular, del que no sabemos absolutamente nada y al que le tenemos que dar todos nuestros datos, además de foto (excluyente), sin que en el aviso figure empresa o teléfonos de contacto. Sinceramente siento un gran pesar por todo esto. Pero como mencionaba al principio, quiero recordarles que ser mamá es maravilloso (para quienes tenemos la dicha) y bajo ningún concepto debería ser excluyente para un trabajo. Honremos y valoremos a las mamás que además somos, entre otras cosas, personas. Y no olvidemos que todos, absolutamente todos, tuvimos o tenemos una mamá.