Rafael Bielsa y Newell's
El viernes pasado el conductor de una radio local, luego de conversar con Rafael Bielsa acerca de las revelaciones del ex presidente Tabaré Vázquez, le preguntó qué expectativas tenía...

Viernes 21 de Octubre de 2011

El viernes pasado el conductor de una radio local, luego de conversar con Rafael Bielsa acerca de las revelaciones del ex presidente Tabaré Vázquez, le preguntó qué expectativas tenía sobre el futuro del club de sus amores (Newell's). El conocido político respondió que sólo un milagro salvará al club del parque, ya que apenas tiene tres jugadores de valía (y dio sus nombres). Si eso es cierto, lo sabrán los hinchas de "la lepra" y los especialistas deportivos; pero me parece que una opinión tan descalificadora no corresponde que la haga pública un hombre cuyas palabras están destinadas a tener una gran resonancia. Los fanáticos que después de un mal partido son consultados por los periodistas a la salida del estadio suelen expresar dulzuras idiomáticas como "son una manga de troncos", "hay que echarlos a todos", "no le hacen un gol ni al arco iris", "son unos pataduras", "parecen muñequitos de metegol", "no saben a qué juegan" (lo más suave que dicen), y otras lindezas del vocabulario futbolero. Además, el plástico y la madera constituyen la materia prima favorita para la figura con que se estigmatiza a los jugadores que no se acercan a las condiciones de Maradona, Messi, Bochini, Brindisi, Alonso, Rojitas, Houseman, Francescoli, Borghi, Maschio, Grillo, Willington, Latorre, Zanabria, Palma, Carlovich y Maglio, por citar algunos de los tantos habilidosos de nuestro fútbol. Por eso es frecuente escuchar a los más exaltados diciendo: "¡por favor que se vayan; esos son de madera! (o de plástico)". Pero creo que un hincha caracterizado como el ex canciller argentino no debiera expresar ante los micrófonos una opinión tan hiriente, destructiva y descorazonadora para su querido Newell's Old Boys; un equipo que está en dificultades y que si depende de un milagro no necesita que lo manifieste públicamente uno de sus más conspicuos adeptos.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       Edgardo Urraco