Martes 13 de Abril de 2010
Soy mamá de un adolescente de 15 años que descubre fortuitamente su pasión por el rugby, hace dos años, al acompañar a un amigo a su práctica. Sinceramente deseaba que en poco tiempo me dijera: "no me gustó, es muy bruto". Pero no fue así. Hoy es su pasión. Y desea progresar, crecer. Por tal motivo, plantea su necesidad de cambiar de club. Lamentablemente se dio la cabeza contra la pared, ya que personas que se dicen adultas le plantean que por cuestiones de "intereses políticos en Rosario" no puede pasar a otra institución. Mejor dicho, a una en particular, que él considera como "la mejor". Como mamá no lo puedo consolar desde un razonamiento lógico, que él me lo exige. Y entonces me pregunto, ¿estos adultos, piensan en los derechos de los niños?
Constanza Bengoechea, cobengoechea@hotmail.com