Jueves 14 de Junio de 2012
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (Río 20), inaugurada ayer en Brasil, hizo revivir un viejo debate entre países industrializados y en desarrollo: ¿Quién debe financiar los proyectos acordados?
El coordinador brasileño de la cumbre, Luiz Alberto Figueiredo, dijo que los países emergentes y en desarrollo no aceptan pagar la factura que les corresponde a los ricos. Ello significaría un "retroceso" frente a los acuerdos logrados hace dos décadas en la Cumbre de la Tierra (Río 92), que reconocieron el principio de "responsabilidad común, pero diferenciada" en la protección del medio ambiente y definieron a los países ricos como principales responsables de los problemas.
Al iniciarse la ronda sobre el texto del documento final, el G77, integrado por países en desarrollo y apoyado por China, propuso que los países industrializados aporten 30.000 millones de dólares por año para proyectos de desarrollo sostenible. Pero los países ricos están sumidos en una crisis que hará que se retraigan frente al cumplimiento de compromisos ya asumidos.