Miércoles 21 de Abril de 2010
En su carta del pasado 1º de abril, Hernán Kruse culpa de monstruosidad laboral exclusivamente al neoliberalismo totalitario y habla de esclavitud. Yo me pregunto: ¿por qué los cubanos huyen del paraíso y se arriesgan a ser devorados por los tiburones para ingresar a un país donde, según Hernán, prima la ley neoliberal de la oferta y la demanda? Cuando un problema es complicado de estudiar o resolver, se suele aplicar el método de estadísticas o globalización por resultados. Los resultados están a la vista. La ex URSS, con su método de producción dirigida de bienes, colapsó estrepitosamente. En Cuba descubrieron que los bueyes son mejores que los tractores. En Venezuela, donde el petróleo sobra, no tienen usinas para hacer electricidad y ruegan a Dios para que llueva. En estos sistemas se necesitan millares de inspectores para controlar precios y calidad, en cambio en los neoliberales, todos los ciudadanos se convierten automáticamente en custodios de precio y calidad de sus productos. Dicen que EEUU se hizo grande gracias a dos palabras: "Está despedido". Pero esta frase simplifica la idea de que un mal empleado pueda ser reemplazado sin mucho problema; al mismo tiempo se ve en las vidrieras el cartelito "necesito gente". Las leyes laborales debieran extremar su énfasis en la toma de personal y no en dificultar el despido. No hay nada más injusto que un empleado esté a disgusto con su patrón por miedo a perder su indemnización por despido. Hay que propender a la producción con demanda de empleo y no la regulación de la misma, porque a mayor demanda, automáticamente se aumenta el salario.
Pocho Mainieri
enzomainieri@hotmail.com