Sábado 05 de Diciembre de 2009
Angel Cabrera, el comerciante que en octubre pasado mató a un vecino de un balazo en barrio Saladillo, fue procesado como autor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, pero podrá esperar el veredicto bajo un sistema de libertad restringida o sustitución de prisión preventiva moderada. El juez de Instrucción Luis María Caterina le imputó esa grave figura penal, pero al mismo tiempo entendió que no hay riesgo de que el acusado entorpezca el desarrollo del proceso judicial o que intente evadirse. Además tuvo en cuenta que no tiene antecedentes penales.
Cabrera podrá hacer una vida normal todos los días de 7 a 20 pero por las noches deberá dormir, por disposición judicial, en la seccional de su barrio. Tampoco podrá ausentarse de la ciudad ni ingerir alcohol.
El homicidio por el que deberá rendir cuentas a la Justicia ocurrió el sábado 17 octubre en una vivienda de avenida del Rosario al 800 bis. El propio comerciante admitió la autoría del disparo que acabó con la vida de Carlos Roberto Sánchez, quien tenía 32 años, pero aclaró que fue en defensa propia y que lo hizo para proteger a la mujer de Sánchez, a quien el hombre solía someter a palizas tremendas.
Eso fue lo que declaró cuando se presentó en Tribunales poco después del hecho. "No duermo desde ese día. Tengo mucho cargo de conciencia y me siento muy mal por lo que hice", le contó a este diario.
Tras evaluar las pruebas recolectada en el expediente, el juez Caterina decidió esta semana imputarle oficialmente la autoría de homicidio agravado por haber utilizado un arma de fuego.
Valoración. El abogado defensor de Cabrera, Marcos Cella, aún no decidió si apelará ante la Cámara Penal para que el fallo sea revisado. "El juez no hizo lugar a una serie de pruebas que propusimos, como tomarle declaración a varios testigos. De todas maneras, lo interesante de la resolución es que primó el principio de inocencia. Hasta que no haya condena firme nadie puede quedar detenido. En este caso, el juez consideró que no había atisbo de peligrosidad procesal. Mi cliente se presentó sabiendo que iba a quedar preso, reconoció su responsabilidad y además no tenía antecedentes penales", remarcó el letrado.
El crimen ocurrió cuando Sánchez y Claudia, su mujer, discutían y las cosas habían llegado otras vez a la violencia física. Cabrera contó a este diario que solía portar un revólver por seguridad. Ese sábado regresaba al negocio de su pareja cuando se encontró con la concubina de Sánchez, quien le pidió ayuda porque el hombre estaba enfurecido con ella y había amenazado con quemar la casa. Un segundo después apareció el agresor.
"La empujó adentro de su casa y le empezó a pegar. En un segundo, ella salió corriendo y yo me interpuse y le dije: «Qué te pasa que le estás pegando a tu mujer». El se dio vuelta para insultarme. Agarró una botella y la rompió. Y con el pico me tiró al pecho y a la cara. Forcejeamos y el agarró otra botella rota y volvió a atacarme. Me asusté y le disparé. Me metí porque le estaba pegando a la mujer. Ojalá en la vida no me vuelva a pasar algo así", contó Cabrera.