Jueves 27 de Noviembre de 2008
José Orlando Sánchez se entrevistó con su defensor y ya no quiso guardar silencio. Pidió hablar con el juez y confesó que había violado a Tatiana Agüero, una nena de 8 años que en octubre apareció estrangulada en el Bosque de los Constituyentes. Un mes y medio después, el albañil de 25 años fue procesado como único autor del ataque por el delito de violación seguida de muerte, que se pena con prisión perpetua.
La medida fue dictada por el juez de Instrucción Nº 14 Hernán Postma. De acuerdo con la autopsia, la nena fue estrangulada con su pantaloncito en un momento simultáneo o posterior al ataque sexual. "La muerte resultó consecuencia de la violencia puesta para perpetrar el acto sexual", concluyó el juez.
Postma también dictó la falta de mérito al ex padrastro de la nena, Juan Yael T., de 32 años, quien había sido implicado en primer término. El hombre crió a Tatiana desde los 3 meses y sus vecinos lo consideraban incapaz de cometer el ataque. Su participación quedó descartada con la confesión de Sánchez. El juez también archivó las actuaciones respecto de otros dos conocidos del imputado que habían declarado bajo una leve sospecha.
Según la reconstrucción judicial del caso, la tarde del 11 de octubre Tatiana jugaba con otra nena en un baldío frente a una cancha de fútbol de Magallanes entre Casilda y la vía, en barrio Ludueña.
Ella vivía en ese lugar con su mamá y tres hermanos, en lo que fue hasta hace un año el vestuario del club San José de Fisherton y que ahora es habitado por personas humildes.
Engaño y abuso. En un momento la otra nena fue retirada por su mamá y Tatiana quedó sola. Según la acusación, entonces Sánchez le pidió unos mandados y le encargó que comprara cervezas. Luego, mediante engaños, la condujo al descampado donde cometió el abuso y la estranguló.
La nena apareció semidesnuda y estrangulada en un descampado del Bosque de los Constituyentes, a más de 2 kilómetros de su casa, a las 15 del día siguiente. Dos nenes que cazaban pajaritos encontraron el cuerpo dentro de un cañaveral y cerca de una laguna, al costado de la colectora de Circunvalación que desemboca en calle Baigorria. Tenía el pantalón amarrado al cuello.
A la tarde la policía detuvo a Tato Sánchez, quien vivía con su pareja y una hija de cuatro años a dos casas de la vivienda de Tatiana. Cumplía cinco años y medio de condena por robo calificado en Coronda, de donde se había ido con una libertad asistida. En su casa la policía secuestró ropa dentro de un balde con agua donde había un anillito de la nena. En la ropa se detectaron sangre y pelos que están siendo sometidos a un análisis de ADN.
La confesión. Sánchez primero se abstuvo de declarar pero dos días después pidió hablar. Confesó el hecho aunque no dio detalles del ataque sexual y el crimen porque dijo no recordarlos. Sostuvo que la tarde del sábado había tomado alcohol y la bebida le hizo perder el control. Contó que Tatiana quedó sola en su casa y él se ofreció a llevarla en bicicleta a la casa de la abuela. En el camino cometió el crimen.
En el lugar se secuestró una gorra que un amigo de Sánchez reconoció haber usado esa tarde, cuando jugó un partido de fútbol con el hombre ahora procesado.