Prisión perpetua a un mecánico por violar y asesinar a una niña
Un mecánico fue condenado ayer a prisión perpetua como autor del crimen de Rocío Barletta, la niña de 11 años secuestrada, violada y asesinada en abril de 2012 en la capital cordobesa. Se...

Viernes 03 de Mayo de 2013

Un mecánico fue condenado ayer a prisión perpetua como autor del crimen de Rocío Barletta, la niña de 11 años secuestrada, violada y asesinada en abril de 2012 en la capital cordobesa. Se trata de Omar Peralta, de 27 años, a quien la Cámara II del Crimen de Córdoba, en un fallo unánime, le atribuyó los delitos de homicidio criminis causa, secuestro agravado y abuso sexual agravado.

La pena coincidió con lo que habían pedido el martes pasado en sus respectivos alegatos el fiscal Raúl Gualda y el abogado de los familiares, Carlos Nayi. Los acusadores también había pedido al tribunal, ampliado con dos jurados populares, que ordenara investigar "la probable participación de otra persona" en el crimen.

"La Justicia ha cumplido", dijo Nayi tras conocer el fallo. Por su parte, Raúl Barletta, padre de la víctima, dijo que hubiera sido mejor "colgarlo (a Peralta) en la plaza" y lamentó que el ahora condenado no haya hablado al pronunciar sus "últimas palabras" antes del veredicto porque él "quería escuchar lo que decía".

Alicia, la madre de Rocío, se mostró "conforme" ya que esperaba una condena a perpetua. "Quiero que no lo larguen más", dijo, y agregó que eso serviría "para que Rocío descanse en paz".

Drogado y borracho. El debate comenzó el 19 de marzo y si bien Peralta primero se negó a declarar, al promediar el proceso pidió la palabra y dijo no recordar el hecho ya que desde la noche anterior al mismo había estado drogado y alcoholizado.

Sin embargo, para Nayi, "Peralta sabía perfectamente lo que hacía y así lo demuestran los pericias psiquiátricas".

El hecho ocurrió el 5 de abril de 2012 cuando Rocío fue enviada por su padre a hacer un mandado a un almacén ubicado a dos cuadras de la casa de la familia, en el barrio Ameghino Norte de la capital cordobesa. Como la niña no regresaba y habían pasado varias horas, los padres denunciaron lo sucedido ante la policía, que inició un operativo de búsqueda.

En ese contexto, un jubilado vecino de la zona alertó a los pesquisas que había visto a una niña subir a un Fiat Regatta conducido por un hombre y proporcionó el número de patente del vehículo, lo cual permitió establecer que el auto pertenecía a Peralta, quien trabajaba como mecánico.

Un día después, el Viernes Santo, el cadáver de la niña fue encontrado en inmediaciones del río Suquía, en el paraje La Herradura y camino a localidad de La Calera, próxima a la capital cordobesa.