¿Por qué nací el 5 de agosto de 1935?
La moviola. Me pone contento haber nacido en una casa que sigue en pie y muy bien arreglada, aún cuando le pueden faltar algunas cosas lejanas que se mantienen intactas en mi memoria. Esa casa queda en Buenos Aires 1328

Domingo 20 de Enero de 2013

Me pone contento en haber nacido en una casa que sigue en pie y muy bien arreglada, aún cuando le pueden faltar algunas cosas lejanas que se mantienen intactas en mi memoria. Esa casa queda en Buenos Aires 1328, era la casa de mi abuelo materno y espero que dure mucho más que yo. Estas líneas que comienzo de tal manera son como una brevísima introducción a ciertas memorias de la infancia y adolescencia. Sin cronología, con temas superpuestos, pero como un regalo que me hago los 77 años, detenido frente a la casa que, por cierto, es mucho más fuerte que yo.

Barajemos el naipe y demos las cartas al azar, con los ocho y los nueve que se sacan para jugar al truco. Me fascinaban los trucos de seis, que se jugaban en la mesa grande del comedor. En un costado estaban dos diarios vespertinos que dejaron de salir hace un tiempo, Crónica y Tribuna (o La Tribuna), en esto no puedo precisar las fechas. Y mientras tanto yo iba aprendiendo mis primeras lecciones sobre turf que completaba en el Jardín de Niños del Independencia, que ignoro si existe todavía.

De Tribuna recuerdo que mis tíos comentaban y discutían sobre los burros marcando las páginas del diario tratando de acertar el ganador. Por cierto que a los cinco años era un chico burrero. Fue entonces que mi viejo comenzó a llevarme a la cancha de Ñuls, donde el primer partido que vi fue el de los rojo y negro contra San Lorenzo.

Mi memoria puede fallar, pero creo que le dimos un paseo a los del Ciclón, con ese equipo que formaban Honores, un peruano que atajaba como los dioses, Gilli y Sobrero, Carluchi, Perucca y Reinoso; la delantera creo que fue una de las mejores del fútbol argentino cuando en este juego, los equipos formaban con el arquero, los backs, los half-back con el centrohalf como pilar del equipo. La delantera estaba formada por Gayol (o Belén), Cantelli, Pontoni, Morosano y Juan Silvano Ferreyra. Creo que Cantelli fue el goleador de ese año en que ocupamos la tercera posición y El Gráfico decía que habíamos merecido el campeonato.

Volvamos a Buenos Aires 1328. Mi tía Carlota, hermana de mi abuela, tenía el pelo blanco como no recuerdo haber visto otro salvo en el cine. Era solterona y sorda como una tapia y uno de los "programas" que tenía preparados para mí era el llevarme a dar vueltas en tranvía. ¿En qué tranvías? Supongo que los que pasaban por la calle Buenos Aires o por 3 de Febrero. Habría que preguntarles a los amigos de Memoria Compartida, que se publica en Facebook, cuáles eran pues yo no me acuerdo. Y soy, como muchos otros, de esos que extrañan tanto a los tranvías como a los trenes.

Yo todavía no había ido atrapado por la obsesión de la lectura, pero ya me conmovía particularmente la música. Por lo cual cada tanto me sentaba frente al piano que estaba en la sala y trataba de encontrar esas notas y acordes que hasta ahora no encontré.

Estoy hablando de un período, el que va de 1935 a 1942, cuando fueron ocurriendo cosas fundamentales para la historia del mundo, pero de las cuales me fui enterando por las lecturas que me siguen persiguiendo hoy en día. Es decir las viví, pero sin vivirlas.

En nuestro país, en 1935, se asesina en el recinto del Senado de la Nación a Enzo Bordavehere. Se quería matar a Lisandro de la Torre que resultaba alguien que molestaba, y mucho, a los planes conservadores. Enzo se interpuso entre el asesino y el viejo líder demoprogresista. Fue por ese mismo año que Gardel se mata en un accidente de aviación y en ese mismo año que se estrena en Boston "Porgy and Bess" de George Gershwin, ópera que pude ver 20 años después cuando en 1955 se ofreció en Buenos Aires.

En este año se promulgan en Nürenberg las leyes contra los judíos lo cual permite a Hitler llevar a fondo su diabólico plan de exterminar una raza, llegando al asesinato de cerca de siete millones de judíos, sin contar a la enorme cantidad de gitanos que fueron llevados a las cámaras de gas.

Pero esta breve y defectuosa crónica del ayer, tenía el propósito más trivial de enumerar todas esas otras cosas que formaron parte de nuestra niñez y primera adolescencia.

13968620681396862068139686206813968620681396862068

Trataré de recordar aquellas formas de entretenimiento, que calificamos de triviales sin demasiada seguridad que el calificativo sea del todo justo. Había una diferencia, pero la misma es valorada de otras formas y en ciertos casos significativamente. Por ejemplo el fútbol, entretenimiento masivo por excelencia, era estudiado desde una perspectiva cuando el campeonato se desarrollaba los domingos, la categoría principal, y los sábados el torneo de ascenso. Hay fútbol todos los días y por muchas razones los de cierta edad pensamos que este deporte acosa cotidianamente, tanto a los que les gusta como a los que no.

Por otra parte lo económico se ha tornado en algo esencial (en otros deportes también) pero en el fútbol se da con muchas otras cosas que suelen ser poco positivas. Otrora lo masivo se daba en torno a los partidos del domingo y sus alrededores y en estos momentos parece ser un programa de televisión más a lo largo de todo el día, todos los días.

Es cierto que somos repetitivos, que la ancianidad no trae nada nuevo y nos refugiamos en las memorias del ayer, tal vez como para demostrar que aún estamos vivos. Por ejemplo, esas revistas que salían semanalmente y eran la otra cara de esas que pasaban por ser más elegantes y snob como El Hogar, Mundo Argentino, Atlántida y aquí en Rosario el inolvidable Ecos, una copia de las expresiones porteñas, pero un poco hecha a los ponchazos.

Los personajes de esas revistas se alegran que me acuerde de ellos. Y vienen a saludarme. Llega Langostino, con su barquito Corina, Pepe el Pistolero, Vito Nervio, por cierto, un protagonista que durante un tiempo resucitó en las páginas de este diario; Bómbolo, Don Fulgencio, Ramona, Piantadino, Fúlmine, Pochita Morfoni, Fallutelli, Cara de Angel, Bólido, Isidoro Cañones, Patoruzú y Upa, Don Fierro y su neurasténico jefe, el Gñomo Pimentón, Ocalito y Tumbita, Mangucho y Meneca, Trifón y Sisebuta.

La mayor parte de los autores eran argentinos, pero también los había extranjeros. Después la situación se invirtió y uno encontraba algunos argentinos, entre muchas historietas de EEUU.

En algunos casos se trataba de la imposibilidad de que algunos medios pagaran lo que pedían humoristas de primera como Fontanarrosa, quien además tenía un contrato con Clarín. Después el mercado fue ocupado por historietas argentinas, algunas muy buenas, otras no tanto y una buena cantidad de trabajos mediocres. Tal vez el mejor ejemplo sea el de El Eternauta, no sólo por la calidad sino por las atroces condiciones que pasaron su autor y sus hijas.

13968620681396862068139686206813968620681396862068

Dejaremos para otra ocasión el recuento más o menos completo de todos aquellos autores que participaron con sus trabajos en otros diarios, el caso más notable es el de las "Aguafuertes Porteñas" de Roberto Arlt. Entre 1928 y 1933 publicó cerca de mil doscientas en el desaparecido diario porteño El Mundo. Hasta este momento nunca han sido publicadas integralmente, tal vez, según algunos "sabihondos", porque no todas tenían la misma calidad. Pero Arlt es un capítulo esencial de nuestra literatura. Lo mismo que Borges en sus escritos en Crítica que comienzos de la década del treinta publicó cerca de treinta trabajos.

Para este tema nos parece esencial la consulta de "Medios de comunicación y cultura popular" de A,Ford, J.B.Rivera y E. Romano, libro editado por Legasa a mediados de los ochenta.

Especial para La Capital.