Viernes 18 de Septiembre de 2015
El ministro de Gobierno y Reforma del Estado, Rubén Galassi, defendió ayer el pedido de endeudamiento de corto plazo que envió el Poder Ejecutivo santafesino a la Legislatura, por 2.000 millones de pesos, mientras que desde otro sectors políticos, el proyecto generó rechazos.
”Cualquier organización, sea pública o privada, necesita financiamiento”, expresó Galassi, quien subrayó que el objetivo es “tener los recursos para poder financiar el correcto funcionamiento cotidiano de la provincia”.
“Tenemos un déficit en la Caja de jubilaciones que Nación no asume; tuvimos una política salarial que en promedio fue del 30% con una inflación en este año será menor al 25% y además tuvimos un nivel de inversión en obra pública muy importante”, dijo. Y explicó que “todo esto generó un desnivel entre los ingresos y los egresos”.
En tanto, el diputado electo por el Frente Social y Popular, Carlos Del Frade, aseguró que el pedido de endeudamiento desnuda su “falta de valentía política” ya que “ regala 5 mil millones de pesos anuales en exenciones impositivas, fundamentalmente a grandes empresas que facturan miles de pesos por minuto”.
Exenciones. “Hay una pregunta básica sin responder para todos los que habitamos en el territorio santafesino: ¿por qué, si producimos más de 250 mil millones de pesos, el gobierno cree que un presupuesto de 76 mil millones alcanza para cubrir las necesidades del pueblo?”, dijo.
Yconsideró que “la deuda es el resultado de creer que la política es solamente el gerenciamiento a favor de los sectores dominantes y no una herramienta de transformación”.
Por su parte, el diputado provincial Mario Lacava insistió en señalar que “la provincia se encuentra en cesación de pagos ya que con sus recursos normales se les hace muy difícil o directamente no pueden hacer frente a sus obligaciones normales como son el pago de salarios, jubilaciones, certificado de obras, trasferencias, etcétra”, prosiguió el legislador.
”Esto se debe a que durante los ocho años de gestión socialista, los gastos corrientes del Estado superaron con creces las muy buenas recaudaciones que tuvieron producto de una bonanza económica y de los aumentos sucesivos de impuestos y tasas que dispusieron, lo que provocó un déficit sistemático de las cuentas públicas durante todo estos años que acumula aproximadamente $.7.000 millones y para lo cual hoy no tienen financiamiento”, describió.