Viernes 27 de Septiembre de 2013
Susana Beatriz Gualdesi escuchó en silencio cuando el fiscal Aníbal Vescovo requirió la pena de prisión perpetua por el crimen de su marido, Omar Dupuy, un empleado municipal asesinado dos años atrás de un golpe en la cabeza en su casa de Pujato. La mujer está acusada de haberlo atacado con una azada mientras dormía para luego simular el hallazgo del cuerpo ensangrentado en el dormitorio. En el alegato, sus defensores plantearon con énfasis su inocencia y sostuvieron que no se valoraron otras hipótesis como el intento de robo que pudo haber sufrido la víctima (ver aparte).
Gualdesi llegó al juicio oral en el que se juzga su conducta imputada de homicidio calificado por el vínculo y la alevosía, un delito que prevé prisión perpetua. Pero ayer el fiscal Vescovo decidió no atribuirle el agravante de alevosía. "En este caso hubo una preordenación. Pensó en hacerlo, buscó el momento y lo ejecutó, pero no hubo alevosía porque no actuó sobre seguro ya que sabía que podía volver su hijo. Además, el hombre tuvo una posibilidad de reacción porque trató de cubrirse con una mano", sostuvo el fiscal.
De madrugada. Omar Dupuy tenía 44 años y fue encontrado muerto la madrugada del sábado 19 de febrero de 2011 en su casa de Pujato. Susana avisó a sus familiares cuando, según afirmó, llegó de jugar a las cartas con unas amigas cerca de las 4 y lo halló inmóvil en la cama, con manchas de sangre en la cabeza.
La mujer contó entonces que había salido pasadas las 22 del viernes de su casa de Mitre 661. Dijo que había ido a jugar a los naipes con amigas que corroboraron su versión e incluso mencionaron los horarios en que ella estuvo fuera de la casa. Sin embargo, los efectivos de Criminalística de la Unidad Regional XVII y los médicos policiales determinaron que la muerte había sido varias horas antes del hallazgo y por eso la mujer fue detenida. En la casa se detectó que el piso había sido lavado, al igual que varias prendas de vestir y una azada de jardín usada para matar a la víctima.
En su exposición, Vescovo aceptó que hubo "desprolijidades" en la investigación de los policías de Pujato. Las atribuyó a "la falta de experiencia" y a que en esa localidad "no están acostumbrados a hechos de estas características", pero aclaró que esas cuestiones no invalidan el procedimiento. Sostuvo que los problemas motrices que tiene la mujer (renguea a raíz de un accidente de tránsito) no le impedían "andar en bicicleta". Y señaló que se le puede atribuir la autoría del homicidio de Dupuy ya que "manejaba la azada con las manos para extraer las verduras que cultivaba en su quinta".
Cuestión horaria. El responsable de la acusación valoró como una de las evidencias para sostener que Gualdesi mató a Dupuy el horario del deceso. Según dijo, los policías que llegaron a la escena del crimen y los médicos policiales determinaron que fue entre 6 y 8 horas antes del hallazgo del cadáver. Uno de los efectivos dijo en una de las audiencias que "el hombre estaba en la cama con la cabeza sobre la almohada. El cuerpo estaba frío y en el piso había manchas de sangre secas". A su vez el médico José Luis Bonifacio, que realizó la autopsia, sostuvo que Dupuy murió a las 23.30 del viernes. En tanto, según Vescovo, una médica bióloga determinó que las manchas de sangre encontradas en la azada son del grupo B, lo que coincide con el del hombre.
El fiscal Vescovo también planteó que no existió un intento de robo a raíz de que no había roturas en los ingresos de la casa ni signos de violencia en su interior. "Había una billetera con dinero. Los vecinos no escucharon ruidos, ni gritos de una discusión", afirmó.
Dinero en juego. En otra parte de su alegato, el fiscal recordó un hecho ocurrido un día antes del crimen, episodio en el cual podría estar el motivo del homicidio. Fue cuando Dupuy, Gualdesi, una hermana del hombre y Fabricio, el hijo de la pareja, viajaron a un estudio jurídico de Casilda para cobrar una indemnización porque el chico había sufrido un accidente de tránsito.
"El chico quería comprarse un celular con el dinero, pero el padre se opuso. Entonces el matrimonio discutió porque la madre apoyó a Fabricio". Según una fuente judicial, esto lo refirió el muchacho en sus declaraciones.
Sin embargo, ese resarcimiento económico a cobrar por los Dupuy es uno de los argumentos de los defensores Rafael Tamous, Jorge Cataudella y Laura Gauna para sostener el intento de robo. "Lo del dinero podían saberlo muchas personas del pueblo", sostuvo Tamous.
Finalmente, el fiscalVescovo pidió que se le revoque a la mujer el beneficio de la prisión domiciliaria y sostuvo que la prisión perpetua no es "perpetuidad". "No es inconstitucional porque existe la posibilidad de salidas alternativas de la cárcel", explicó.